San Estanislao
Juan Pablo II definió al santo que celebramos hoy «patrono del orden moral cristiano».


Santa Magdalena de Canossa
Encontró su felicidad perfecta siguiendo a Cristo y sirviendo a los últimos


San Demetrio de Tesalónica
Es un santo muy venerado en Oriente, donde las Iglesias ortodoxas le atribuyen el título de megalomártir (gran mártir) y le tributan un culto casi igual al de san Jorge


Anunciación del Señor
“Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. El saludo del arcángel Gabriel a María resume de manera única el misterio de la Anunciación, el acontecimiento central en la historia del hombre que revela todo el amor de Dios por su criatura, llamada a cooperar en su plan de salvación


Domingo de la Divina Misericordia
El 22 de febrero de 1931, Jesús le comunicó por primera vez a santa Faustina Kowalska el deseo de una fiesta de la Misericordia. Ese mismo día, Nuestro Señor le hizo una promesa solemne, válida para todas las almas peregrinas en la tierra.


San Pedro de Verona
Es uno de los santos más representados por las circunstancias de su martirio. Se convirtió a la fe católica cuando era niño


San Isidoro de Sevilla
La primera enciclopedia nació de su genio y es por esta razón que se le propuso como patrono de Internet y de quien trabaja en este ámbito
San Ricardo de Chichester
Generoso con los pobres y consciente del inmenso valor de la Misa, defendió a la Iglesia de las injerencias del rey y promovió una reforma enérgica del clero en su diócesis


San Francisco de Paula
Invocado contra la esterilidad y las epidemias, místico y fundador de la Orden de los Mínimos, fue definido «el otro Francisco» por su caridad


Lunes del Ángel
Hoy, para la liturgia de la Iglesia, es, en el sentido propio, el lunes de la Octava de Pascua. Pero a este día, en Italia, se le llama más comúnmente “Lunes del Ángel” y se asocia, por tradición, con el recuerdo del anuncio, por parte del Ángel, de la Resurrección de Jesús


Pascua de Resurrección
El dolor experimentado por Jesús en el día de su muerte en la cruz, que los fieles de todos los tiempos reviven, adquiere significado a la luz de la Resurrección, la prueba suprema de su divinidad y de sus palabras eternas: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida».

