San Bruno
Fundador de la Orden de los Cartujos, decía que la vida de ermitaño le había permitido gozar de «una paz que el mundo no conoce llena del gozo del Espíritu Santo»


Santa María Faustina Kowalska
«Tu gran confianza en Mí, me hace darte gracias continuamente», sintió que Jesús le decía. Él mismo la llamó «secretaria de mi Misericordia»


San Francisco de Asís
En los pobres veía al Señor sufriente, pero para él la verdadera pobreza era el no conocer a Dios, por la falta de adoración a su Cuerpo y a su Sangre.


San Dionisio el Areopagita
Los Hechos de los Apóstoles mencionan a Dionisio en el famoso pasaje del discurso de Pablo en el Areópago. Es muy interesante que un teólogo del siglo V-VI decidiera escribir sus obras bajo el seudónimo de Dionisio el Areopagita.


Santos Ángeles Custodios
Por voluntad de la Divina Providencia todos tenemos un ángel de la guarda particular


Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz
San Pío X la definió como «la santa más grande de los tiempos modernos». Fue bajo el pontificado de san Juan Pablo II que se convirtió en la más joven de las Doctores de la Iglesia


San Jerónimo
«Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo», decía san Jerónimo (347-420), uno de los hombres más eruditos de su tiempo, al que toda la cristiandad le debe mucho


Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael
Miguel (de Mi-ka-El), que significa «¿Quién es cómo Dios?», ya en el nombre expresa la omnipotencia del Creador junto a la humildad del Arcángel. Gabriel (de Gavri’El), «Fortaleza de Dios», testimonia bien el modo como el Antiguo y el Nuevo Testamento se iluminan mútuamente. Rafael (de Rafa’El), «Medicina de Dios», aparece en el Libro de Tobías, donde se revela como «uno de los siete ángeles que siempre están dispuestos a estar en presencia de la gloria del Señor»


San Venceslao
Se dedicó con desvelo a restablecer el orden en Bohemia y, con la ayuda de misioneros alemanes, retomó la obra de cristianización


San Vicente de Paúl
Fueron decisivos sus encuentros con dos protagonistas de la Reforma católica, el cardenal Pierre de Bérulle y san Francisco de Sales, que le inspiraron para resumir en sus Reglas las principales virtudes de la espiritualidad vicentina, también llamadas «Cinco piedras de David»...


Santos Cosme y Damián
Fueron apodados anargiri, es decir «sin dinero» (del término griego anargyroi), porque curaban a los enfermos sin pedir ninguna compensación


Virgen del Rosario de San Nicolás
Estas apariciones fueron reconocidas como verdaderas por el obispo Héctor Cardelli. En el decreto del 22 de mayo de 2016, monseñor Cardelli explicó los motivos de su decisión, basada en la perfecta adhesión de los mensajes a la doctrina católica, las comprobadas virtudes de la vidente y los abundantes frutos espirituales

