San Leandro de Sevilla por Ermes Dovico
PAÍS DE LOS CEDROS

Líbano bajo ataque israelí: El éxodo de la población del sur

Si el presidente Aoun no desarma a Hezbolá, Israel ha amenazado con “tomar el territorio”. Además, ha emitido otra advertencia de evacuación de civiles de una zona muy extensa, no solo al sur del río Litani, sino también del Zaharani.

Internacional 13_03_2026 Italiano

“¿De qué Estado está hablando, señor presidente? ¿Un Estado que se inclina ante Estados Unidos y adula a Israel? Éste es el paraíso con el que sueña Satanás. (...) ¿Es del interés del Estado ordenar al ejército que huya mientras la guerra hace estragos en nuestras fronteras? ¿O es del interés de nuestro pueblo dejarse exterminar mientras el primer ministro es un tonto obtuso? Usted no es mi presidente”. Así rapeaba en estilo libre estos últimos días Jaafar Touffar, pionero del hip hop libanés, refiriéndose a la aquiescencia del presidente de la República, Joseph Aoun, ante la agresión israelí que está destruyendo el Líbano y que, según los últimos datos, ha causado 687 víctimas, entre ellas 98 menores y 52 mujeres, además de 800.000 desplazados.

Según el sitio web Megaphone, la familia de Touffar ha perdido su rastro desde que, el martes pasado, el cantante fuera detenido y retenido por la policía precisamente por estos versos, considerados irreverentes hacia las máximas autoridades libanesas. No cabe duda de que las instituciones del país de los cedros no están en modo alguno en condiciones de hacer frente a la agresión israelí, ni por la vía diplomática ni, mucho menos, por la militar. El presidente Aoun ha solicitado en varias ocasiones “conversaciones directas con Israel” para intentar detener la agresión del Estado hebreo y, según se ha sabido, el Gobierno estaría preparando una delegación para dialogar con las autoridades israelíes.

Sin embargo, en Tel Aviv no parece que hayan entendido el mensaje: el ministro de Defensa Katz ha amenazado a Aoun con “tomar el territorio” si el Líbano no es capaz de “impedir que Hezbolá abra fuego contra Israel”. En realidad, las Fuerzas de Defensa de Israel ya están ocupando el territorio del sur del Líbano y penetrando cada día más en el corazón del país. Mientras escribimos, se ha inaugurado una “nueva fase de evacuación” que prevé el desalojo no solo —como ha sucedido hasta ahora— de la población residente al sur del río Litani, sino también de la que se encuentra al sur del río Zaharani, a unos cuarenta kilómetros de la frontera con Israel. Cuando se complete esta nueva fase de evacuación, el 10% del territorio del país quedará vacío porque la población se verá empujada forzosamente hacia el norte, con una estrategia ya probada por las FDI en Gaza.

Mientras tanto, el campo de acción de los ataques aéreos israelíes se amplía cada vez más: además de lanzar ataques letales contra el sur del país, la periferia sur de Beirut y el valle de la Bekaa, donde se supone que se refugian hombres, medios y estructuras de Hezbolá, las FDI han comenzado a atacar pueblos limítrofes con la capital y barrios céntricos de Beirut densamente poblados y tradicionalmente ajenos a la milicia chií. Por ejemplo, el ataque a un edificio residencial en el barrio de Aisha Bakkar ha causado cuatro heridos, el de un campamento de desplazados que dormían en el paseo marítimo de Beirut, en Ramlet al-Bayda, doce muertos, y el de la ciudad de Aramoun, en las colinas que rodean la capital, tres muertos, entre ellos una niña.

Además de muertos y heridos, a menudo causados por la técnica del “double tap”, los ataques de estos días también han provocado la caída de un mito muy extendido entre quienes consideran que la agresión israelí al Líbano es útil y necesaria para “acabar de una vez por todas con Hezbolá”: el de las órdenes de evacuación con las que las FDI preservarían la vida de los civiles que no tienen nada que ver con la milicia chií. Y es que muchos de los últimos y violentísimos ataques contra el país, la mayoría de ellos llevados a cabo durante la noche, no han sido precedidos de avisos de ningún tipo, ni siquiera el que, mientras escribimos este artículo, ha golpeado el campus de la Universidad Libanesa de Hadath, en las afueras del sur de Beirut, provocando la muerte del decano de la Facultad de Ciencias, Hussein Bazzi, y de otro profesor. En estos momentos se está produciendo un ataque —esta vez anunciado— contra un edificio de Bashoura, un barrio de Beirut situado a cien metros del “edificio Escwa”, sede de la Comisión Económica y Social para Asia Occidental de la ONU, y del Parlamento libanés; y acaba de anunciarse otro en el céntrico barrio de Zuqaq al Blat, donde se encuentra una sucursal de Al Qard al Hassan, la institución financiera de Hezbolá que ya ha sido blanco del ejército israelí en varias localidades del país.

Al término de la audiencia general del miércoles 11 de marzo, el Papa León, entristecido por la muerte a manos de Israel del padre Pierre Rahi, párroco maronita de la aldea de Qlaaya, ha pedido rezar por el Líbano, en particular por la población cristiana del sur, a merced del fuego del ejército israelí. El ministro de Asuntos Exteriores libanés, Youssef Raji, ha solicitado el pasado el 10 de marzo la intervención diplomática de la Santa Sede en una conversación telefónica con el secretario vaticano para las relaciones con los Estados y las organizaciones internacionales, Paul Gallagher, para que se detuvieran las armas.

Mientras tanto, la Conferencia Episcopal Italiana ha organizado para el 13 de marzo una jornada de oración y ayuno por la paz en Oriente Medio, en la que participarán las realidades eclesiales de toda Italia. Quedamos a la espera de ver si la alternativa de la diplomacia vaticana será viable, a ser posible antes de que todo el país quede arrasado y su población diezmada.