• Miércoles de Ceniza

    Entre virus y guerra, Dios nos lleva al lugar de la conversión

    Comienza la Cuaresma y el anuncio del Evangelio nos toma donde estamos, para conducirnos al lugar secreto de oración y ayuno, para ofrecer a la brutal violencia de la guerra el dique de la fe. Muchos temen morir, como ya sucedió con el virus, y entonces huyen como el hijo pródigo. Así, en un momento, ya no es el virus, sino el hermano que no pensaba como nosotros que se convirtió en el enemigo a combatir. Sin Dios, el hombre está siempre en guerra con un chivo expiatorio sobre el que verter el fracaso generado por el pecado, porque un divorcio se consuma a causa del mismo pecado que origina una guerra.

    • Miércoles de Ceniza

    La Cuaresma, una ocasión de alegría por el encuentro con Cristo

    Con la celebración de hoy iniciamos un camino en el que debemos tomar conciencia de que la verdad de Cristo se vuelve a presentar cada día, es decir, estamos llamados a redescubrir cada día la fuerza saludable de su presencia y a sentir que es un camino seguro que la Iglesia nos invita a recorrer.