Habla el descubridor del hantavirus: “Vacuna inútil, miedo irracional”
Su carga viral muy baja y el contagio entre humanos está sin demostrar, pero la patogenicidad del hantavirus es muy alta. Además, con la inmunidad natural de los anticuerpos obtenidos de la alpaca, una vacuna mRNA sería innecesaria. La Brújula Cotidiana entrevista a Juan Bertoglio, el internista inmunólogo que hace cuarenta años recibió en su hospital, el primer caso conocido de contagio con la cepa Andes del hantavirus, que asegura que los intentos de sembrar el pánico son “pura locura”.
“Es como un jarrón con flores que te golpea en la cabeza al caer del balcón: el riesgo de morir es alto, pero las probabilidades de que ocurra son muy, muy bajas”. Nadie mejor que el doctor Juan Bertoglio, inmunólogo de la Universidad Austral de Chile en Valdivia, puede hablar del Hantavirus. Y, en particular, de la cepa Andes, que está literalmente poniendo en alerta a medio mundo en una espiral de alarmas, tras las que se sospecha firmemente que hay intereses comerciales de cara a una próxima vacuna.
Fue precisamente en el Servicio de Medicina Interna de Bertoglio, hace más de cuarenta años, donde se pensó en la subespecie andina de la que hoy se habla tras la puesta en cuarentena del crucero y los ocho casos confirmados de hantavirus: “En su momento le ocurrió a la familia de un guardabosques, - explica Bertoglio en esta entrevista exclusiva para la Brújula Cotidiana (La Nuova Bussola Quotidiana en su edición original en italiano)-. La esposa falleció pero conseguimos curar al marido. Desde ese día, en Chile no hemos dejado de estudiar este hantavirus y hemos creado varias líneas de investigación específica : una epidemiológica, otra clínica con un protocolo de diagnóstico y tratamiento, que las autoridades chilenas y argentinas reconocen; otra sobre diagnóstico serológico y molecular; también una sobre vacuna; y una última, sobre terapia anticorpal. Por eso digo que, en este caso, no hay absolutamente nada de qué preocuparse”.
¿Por qué, profesor?
Nuestro departamento de biología molecular, en el que he colaborado y hemos desarrollado en estos cuarenta años y que ahora dirige el profesor Alejandro Rojas, es capaz, ante todo, de identificar quién es inmune y quién no. Esa mujer de hace cuarenta años, por ejemplo, que solía ir a menudo al bosque con su marido, no lo era. Tenemos aproximadamente setenta casos al año entre Chile y Argentina y somos capaces de gestionarlos. No hay absolutamente nada de qué preocuparse.
Sin embargo, aquí en Europa está surgiendo la fobia …
Porque se han dado todas las condiciones para que este virus pudiera atacar al ser humano, pero repito, las probabilidades son muy bajas.
¿Nos lo puede explicar mejor?
Este virus es un claro ejemplo de cómo funcionan la biología viral y el equilibrio ecosistémico. Pero la capacidad de contagio es realmente baja, mientras que la patogenicidad, su virulencia, es altísima.
Los datos indican que el 40% de los infectados muere.
Efectivamente en el crucero ha muerto precisamente el 40% de los contagiados, pero dado que no es demasiado infeccioso, deben coincidir muchas variables o circunstancias para contraer la infección.
¿Es el caso del crucero Hondus?
En el caso del crucero, estas condiciones, por desgracia y de forma fortuita, se dieron todas juntas. De 8 infectados, 3 murieron, lo que supone casi un 40%.
¿Qué tipo de virus es?
En primer lugar, es un virus diferente de los Hantavirus que se encuentran en el hemisferio norte. En nuestra región, en Chile y Argentina, es endémico, pero no hay más de ochenta casos al año, en una población conjunta de setenta millones de habitantes.
¿Y cómo surge?
En los últimos años se ha producido un aumento porque se han talado varias zonas del país para plantar coníferas procedentes del hemisferio norte destinadas a la producción de celulosa. Esto ha creado un micro-hábitat desfavorable para las ratas, que se han trasladado al campo para sobrevivir. Al alejarse de su hábitat para sobrevivir, se han visto obligadas a concentrarse y entre ellas hay una fuerte carga viral porque los insectos hematófagos son el vehículo. El virus se deposita luego a través de las heces o la saliva de las ratas que se encuentran en lugares cerrados y oscuros como, por ejemplo, los establos o los cobertizos. De hecho, basta con equipar los establos con luz ultravioleta artificial para matar el virus.
¿Entonces el virus se mezcla con el polvo?
Sí, y estos pasajeros se contagiaron porque fueron al campo a los mismos entornos, pero los estudios epidemiológicos de este caso, no han demostrado que hay transmisión entre personas.
¿Está diciendo que no hay riesgo de que una persona pueda infectar a otra?
Exacto. La transmisión entre humanos aún no se ha demostrado con certeza infecciológica para esta variante; solo como hipótesis basada en coincidencias de contemporaneidad y proximidad entre casos, en un grupo de personas en un evento social. En Argentina, hace unos años, hubo un brote que afectó a unas 25 personas, pero el contexto fue una fiesta en un pueblecito rural donde se dieron las condiciones, cada uno se contagió por sí solo a través del ambiente. Porque no está claro si en el local del evento ya estaba presente el virus y todos se contagiaron juntos directamente a través de ese entorno.
Sin embargo, podría haber ocurrido en el barco Hondus. Espacios reducidos y contactos prolongados.
La misma duda existe ahora en el caso de este crucero. Por lo tanto, por principio de precaución y debido a esta posibilidad, se considera que es potencialmente transmisible entre personas en contacto muy cercano o contacto físico directo y así debe ser. Pero este es un tema aún por resolver. En cuarenta años en Chile, nunca hemos tenido un caso demostrado y confirmado de transmisión entre humanos. Solo cuatro o cinco sospechosos, con correlación epidemiológica, pero nunca con causalidad confirmada infectológicamente.
¿Por qué, entonces, ha surgido este miedo repentino al virus?
Este es un problema que tiene que ver con la comunicación y la psicología de masas y que no tiene nada que ver con la virología que estudiamos nosotros. Repito: con lo que sabemos y hemos visto hasta aquí, no hay riesgos globales para la población.
Su equipo también ha estudiado anticuerpos, ¿verdad?
Sí. Los hemos obtenido de la alpaca, que es un camélido que vive en la región andina. Son anticuerpos formidables porque tienen características que les permiten atacar al virus desde múltiples frentes, cubriéndolo por completo. Para ponerle un ejemplo: es como si a uno lo atacaran muchos perros pequeños en lugar de un solo perro grande.
¿Entonces por qué se muere?
Porque no se tienen anticuerpos ni inmunidad previa que reactivar y, tal vez, se padecen comorbilidades preexistentes como hipertensión o diabetes. No olvidemos que provoca una importante insuficiencia cardiopulmonar.
En Italia ya se está volviendo a plantear la posibilidad de un confinamiento o de las mascarillas.
Es una auténtica locura. En estos casos hay que respirar al aire libre y estar al sol, que mata el virus al instante. A día de hoy no existe un nuevo huésped al que el virus se haya adaptado; la actual estructura de su proteína periférica de infectividad aún no lo permiten. Y, de hecho, no ha ocurrido.
¿En qué medida puede mejorar el tratamiento con su protocolo médico?
Con nuestro protocolo, cuando se aplica oportunamente, la mortalidad ronda el 16%, con un caso por cada millón de habitantes.
Sin embargo, ya se está hablando de una vacuna. ¿Por qué, en su opinión?
Una locura. Hacer una vacuna para esto es un absurdo y, con mayor razón, hacerlo como se ha anunciado con tecnología de ARNm, porque se pone en riesgo el equilibrio inmunológico de toda una población por casos aislados, que pueden tratarse individualmente y con terapias inmunopotenciadoras naturales. Tenga en cuenta que hoy en día disponemos de todas las herramientas diagnósticas y existen terapias tempranas que reducen la mortalidad.
¿Es posible que este virus pueda ser objeto de estudios de ganancia de función, es decir, hacerlo aún más agresivo para desarrollar una terapia?
Todo es posible, aunque eso sea criminal y, tras la COVID-19, no me sorprendería, pero repito: con una infectividad inter especie tan baja, un estudio de ganancia de función debería aumentar la contagiosidad, no su patogenicidad, que ya es alta. Además, ya tenemos la posibilidad de descubrir quién ha desarrollado una inmunidad natural.
¿Y por qué no se les ha involucrado en el crucero?
Si nos hubieran pedido esta ayuda, habríamos enviado al barco, por solo 5 euros, todas las pruebas para toda la tripulación y los pasajeros. Es más, se las habríamos regalado.
¿Cree que alguien tiene intereses particulares?
No tengo pruebas, pero es una cuestión de sentido común que ustedes también conocen bien. Ciertamente es extraño que precisamente Moderna haya anunciado en 2024 una vacuna de ARNm … tal vez se estén refiriendo a los Hantavirus del hemisferio norte, que son patogénicamente diferentes; pero repito, para este virus no hace falta una vacuna de uso masivo y de ese tipo.
