• EL NUEVO DECRETO

    Movimientos atados con correa: nunca hubo menos libertad en la Iglesia

    Con el nuevo decreto que impone la democratización, los movimientos quedan reducidos a asociaciones y los carismas mortificados. Se trata de una etapa más en el proceso de opresión y homologación que ya ha afectado a conventos de clausura y parroquias. Los grandes movimientos se están normalizando, los refractarios están bajo presión y los que se resisten están siendo combatidos abiertamente. Nunca habíamos visto una gama tan amplia de encargos, visitas apostólicas, centralización del poder eclesiástico y temor a las represalias.