Misión y presencia
ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación (Mc 16,15).
En aquel tiempo, se apareció Jesús a los once y les dijo:
«ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.
El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado.
A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos».
Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios.
Ellos se fueron a predicar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.
(San Marcos 16, 15-20)
Jesús confía a los apóstoles una misión universal: llevar su Palabra a todo el mundo. La fe no consiste solo en recibir, sino también en transmitir, dando testimonio con la vida y con los signos de su poder. Jesús acompaña a quienes creen, confirmando la misión con su presencia. La proclamación del Evangelio se convierte así en una urgencia que exige valentía. ¿Estás dispuesto a compartir la fe con quienes te rodean? ¿Dejas que su Palabra transforme tu actuar cotidiano? ¿De qué manera?
