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DECLARACIÓN ANTE EL CONGRESO

Gates y el caso Epstein: Un sistema de chantajes de alto nivel

La declaración de Bill Gates ante la Cámara de Representantes de los Estados Unidos abre una nueva ventana al caso Epstein. El financiero, fallecido en prisión en 2019, había creado un sistema de chantajes y tenía en sus manos incluso al hombre más influyente del mundo.

Internacional 12_06_2026 Italiano English

El miércoles 10 de junio, el fundador de Microsoft y filántropo Bill Gates se ha presentado voluntariamente para declarar ante la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes de EE. UU. y ha reabierto la herida del caso Epstein.

En febrero, el multimillonario había confesado a los empleados de su Fundación Gates haber mantenido dos relaciones extramatrimoniales con mujeres rusas. Parece que al menos una de ellas, llamada Mila Antonova y jugadora de bridge, fue utilizada por Epstein para intentar mantener al empresario informático y filántropo en su círculo de negocios.

El diputado Robert García (demócrata de California), principal representante de la oposición en la Comisión, ha declarado a los periodistas durante una pausa de la audiencia que los comentarios de Gates sobre Epstein revelaban una trama de chantajes y que Epstein utilizaba el poder de su información secreta para tener en sus manos incluso a los hombres más poderosos del mundo.

Entre los “Epstein Files”, es decir, los documentos desclasificados en 2025 por la administración Trump, se ha hecho famoso un correo electrónico en el que el financiero y depredador sexual (fallecido en prisión en 2019) afirmaba que Gates le había pedido ayuda “para hacer frente a las consecuencias de las relaciones sexuales con chicas rusas”, una afirmación que un representante del filántropo calificó de “absolutamente absurda y completamente falsa”. El miércoles, Gates ha asegurado que no ha contraído ninguna enfermedad de transmisión sexual como consecuencia de sus aventuras amorosas. “El hombre más rico del mundo es tan tacaño”, se quejaba Epstein en un mensaje de 2017 a Boris Nikolic, uno de los asesores de Gates en su Fundación, “que su exjugadora de bridge vive en el sofá de un amigo”.

Lo que está claro es que Bill Gates y Jeffrey Epstein se conocían y se reunieron en numerosas ocasiones entre 2011 y 2014. Las fotos difundidas por el Departamento de Justicia muestran a Gates en compañía de Epstein y otros VIP, entre ellas una cena de enero de 2011 con el banquero Jes Staley y el exrector de la Universidad de Harvard Larry Summers en la residencia de Epstein en Nueva York.

“Ahora entiendo que [Epstein] intentó construirse una imagen de legitimidad, utilizando sus vínculos con personas influyentes y respetables para desviar las sospechas e intentar rehabilitar su reputación —ha reconocido Gates a los congresistas estadounidenses—. Estaba tan centrado en la posibilidad de recaudar fondos para la salud global que dejé que ese objetivo prevaleciera sobre mi sentido común”. El miércoles, Gates confirmaba que se reunió con Epstein por primera vez en 2011 y que recibió la promesa de “miles de millones de dólares para la salud global” de los clientes del financiero que se ocupaban de “servicios fiscales y patrimoniales”. Pero tras un total de cinco encuentros en persona, Gates ha asegurado que las conversaciones habían llegado a un punto muerto, al no haberse proporcionado ningún “apoyo significativo para las actividades filantrópicas”, lo que le llevó a interrumpir los contactos en diciembre de 2014.

Primer problema: en 2011, cuando Gates pidió ayuda a Epstein, éste ya había sido condenado, tres años antes (en 2008), por explotación de la prostitución infantil en Florida y registrado como delincuente sexual. “Recuerdo haber tenido conocimiento de que Epstein había tenido problemas con la justicia anteriormente —explica Gates ante la Cámara—, pero no comprendía del todo el alcance de los delitos que había cometido”. Segundo: según los Epstein Files, la relación entre ambos fue mucho más allá de “cinco encuentros”. Para la periodista Emily Glazer, una de las mayores conocedoras de Gates: “Al parecer, Epstein viajó con Gates y se lo presentó al presidente del Comité del Premio Nobel de la Paz. Epstein participó en las negociaciones entre los empleados de Gates y el propio Gates, y Gates posó para unas fotos, posteriormente publicadas, junto a Epstein y a algunas mujeres que lo rodeaban, cuyos rostros se ocultaron”.

La declaración de Bill Gates es la clásica voluntaria (y bien preparada) de quien ha tenido relaciones con Epstein: presentarse como víctima. Pero incluso admitiendo su buena fe, se pueden extraer tres conclusiones: el filántropo contactó con un delincuente convicto para obtener ayuda sin plantearse demasiados problemas, se vio envuelto en alguna “trampa con miel” y fue chantajeado.

En el plano personal, es la enésima demostración de debilidad de uno de los hombres más poderosos del mundo, un innovador de la informática, un empresario con influencias en la política y la ciencia, el mayor financiador no estatal de la OMS, el hombre más admirado del planeta según una encuesta de YouGov de 2019. Su reputación ya se había visto empañada por el proceso de divorcio con su esposa (y cofundadora de la Fundación), quien denunció nada menos que veinte relaciones extramatrimoniales en 2021. Ahora, con el caso Epstein, ciertamente no sale mejor parado. Sin embargo, en comparación con otros famosos implicados, Bill Gates aún no ha sufrido consecuencias graves por las revelaciones sobre el escándalo. No ha perdido títulos, estatus, cargos ni relaciones; sigue siendo entrevistado, invitado a participar en conferencias internacionales y considerado uno de los filántropos más influyentes. Evidentemente, son demasiados los que aún necesitan su dinero.

Sin embargo, en el plano político (y para los historiadores del futuro) comprendemos aún mejor lo que fue la red de Epstein. No solo una “isla de la perdición” para satisfacer todos los gustos de sus ricos socios de negocios, amigos famosos y aliados, sino también, y sobre todo, un sistema de chantaje a gran escala. ¿Qué quería obtener de ellos, Epstein? Dinero, sin duda. Pero también información secreta y complicidad. ¿Complicidad para qué? Es difícil identificar una única trama que una a Gates, Bannon, Clinton, Chomsky y el príncipe Andrés, por citar solo algunos nombres conocidos entre los muchos que lo frecuentaban. De cada uno de ellos, Epstein quería cosas diferentes. A cada uno de ellos, el sistema les venía bien, siempre y cuando pudieran obtener ventajas para su poder.