FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

La voz del Pastor

Yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre (Jn 10,28)

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.

Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
«¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».

Jesús les respondió:
«Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

(San Juan 10, 22-30)
 

Jesús revela el profundo vínculo que le une al Padre. Quien escucha su voz entra en una relación segura, protegida de toda amenaza. La fe no consiste solo en comprender intelectualmente, sino en reconocer al Buen Pastor y dejarse guiar por su presencia constante. ¿Reconoces la voz de Jesús en tu vida cotidiana? ¿Te fías de su guía o buscas seguridad en otra parte?