San Luis Orione por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

El Reino que libera

Si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros (Lc 11,20)

En aquel tiempo, estaba Jesús echando un demonio que era mudo.

Sucedió que, apenas salió el demonio, empezó a hablar el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron:
«Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».

Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo:
«Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín.

El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama».

(San Lucas 11,14-23)
 

Jesús muestra la fuerza del Reino de Dios: liberar a los oprimidos es señal de su presencia. La división y la incredulidad obstaculizan la verdad, mientras que reconocer a quienes trabajan con Dios abre las puertas a una nueva vida. Quien no recoge con él, dispersa; quien lo sigue, experimenta el poder que libera de toda atadura. ¿Reconoces la acción de Dios en tu vida? ¿De qué te ha liberado? ¿Cómo enfrentas al diablo cuando intenta alejarte de Jesús o de la Iglesia?