San José Obrero por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

El camino que tranquiliza el corazón

«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí» (Jn 14,6)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».

Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».

(San Juan 14, 1-6)
 

Jesús nos invita a no ceder ante la angustia: la fe se convierte en un camino concreto en medio de la incertidumbre. El Divino Maestro no ofrece mapas detallados, sino a sí mismo como guía segura. La promesa de un lugar prepara el corazón para la confianza, transformando la duda de Tomás en una ocasión de revelación: seguir a Cristo es ya estar en camino hacia el Padre. ¿Te dejas guiar por la confianza en Dios o te quedas estancado en la duda? ¿Tienes un padre espiritual? ¿Lo consultas con regularidad, sobre todo para las decisiones más importantes de tu vida?