• ENTREVISTA

Un Santo ante la pandemia: Padre Pio y la Gripe Española

La Gripe Española, la epidemia que entre 1918 y 1920 causó la muerte de 50 millones de personas, también afectó a Padre Pío y a su familia. Su hermana Felicita y su sobrino Pellegrino murieron a causa del virus. El Santo de Pietrelcina vivió el sufrimiento aceptando la voluntad de Dios. Hizo votos, comprometiéndose a rezar sólo por los demás y, gracias a su intercesión, muchos se curaron. La Brújula entrevistó a Stefano Campanella, autor del libro “La pandemia di Padre Pio”.

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Hoy existe la Covid-19. Hace un siglo hubo otra pandemia, la Gripe Española, que entre 1918 y 1920 mató a decenas de millones de personas en todo el mundo. Se le dio a la enfermedad el nombre de “Española” porque al inicio fue reportada principalmente en los periódicos españoles. Como España no estuvo involucrada en la Primera Guerra Mundial, su prensa no estuvo sujeta a la censura de guerra que en otros países ocultaba la noticia de la epidemia. Fue una pandemia real que afectó a aproximadamente una cuarta parte de la población mundial, es decir, 500 millones de personas, provocando la muerte de 50 millones. La tasa de mortalidad fue tan alta que la Gripe Española pasó a la historia como la pandemia más grave.

No todo el mundo sabe que la primera pandemia del siglo XX también afectó a un joven capuchino en el convento de San Giovanni Rotondo, Padre Pio y su familia. En estos días ha aparecido un libro, La pandemia di Padre Pio. Discepolo dell’Addolorata (“La pandemia de Padre Pío. Discípulo de La Dolorosa”), que cuenta la historia del Santo de Pietrelcina en el período de la Gripe Española y que fue escrito por Stefano Campanella, director de Tele Radio Padre Pio y Padre Pio TV. La Brújula Cotidiana lo entrevistó.

Stefano Campanella, ¿cómo surgió la idea del libro?
La idea nació cuando el convento de los capuchinos de San Giovanni Rotondo fue golpeado por la Covid-19. En el período comprendido entre el 5 de noviembre y el final del año, 12 de los 20 frailes resultaron infectados. Dos ancianos, ya enfermos, murieron por complicaciones provocadas por el virus. Yo, habiéndolos atendido, esperando la PCR, permanecí en cuarentena. Y en ese período comencé a buscar documentos sobre cómo Padre Pío vivió la pandemia de la Gripe Española. Encontré mucho material y surgió un instant book.

¿Entonces la familia del Padre Pío sufrió por la Gripe Española?
Sí, la Gripe Española también afectó a su familia: a causa del virus murieron su hermana Felicita de 29 años (25 de septiembre de 1918) y su nieto Pellegrino de 4 años (tres días antes que su madre). Felicita vivía con su esposo y tres hijos en Pietrelcina, el lugar de nacimiento del Padre Pio. Cuando se enfermó, su madre fue a su casa para cuidar tanto a su hija como a su yerno y nietos. Y ella también enfermó gravemente.

¿Padre Pio oró mucho por su familia?
Me gustaría recordar un hecho importante: Padre Pío hizo un voto al Señor en el que se comprometió a orar solo por los demás, es decir, no por lo que le preocupaba a él mismo o por sus seres queridos, incluida la salud y la vida de su familia. Logró obtener la sanación de la Gripe Española de muchas personas en San Giovanni Rotondo. En cambio, pidió a sus hijas espirituales que oraran por sus familiares, obviamente también por su madre. Y, en este caso, las oraciones fueron acogidas y su madre se recuperó.

¿Y Padre Pio fue contagiado?
Padre Pio también se enfermó. Sintió los primeros síntomas de la Gripe Española a principios de septiembre de 1918, luego se recuperó y se sintió mejor alrededor del día 20 del mes. Y precisamente en la mañana del 20 de septiembre celebró la Misa que precedió a su permanente estigmatización. Pero a los pocos días tuvo una recaída, que lo llevó a estar indispuesto hasta mediados de diciembre. Durante su enfermedad tuvo fiebres muy altas y sufrió de bronconeumonía, provocada por el virus. Pero la muerte de sus familiares fue motivo de un gran sufrimiento para él.

¿Dónde estaba en el momento de su enfermedad?
Se encontraba en el convento de San Giovanni Rotondo, pero para no contagiar a los demás frailes y seminaristas (en ese momento el convento era también sede del seminario capuchino) se vio obligado a ir a dormir a una de las dos habitaciones de la casa de huéspedes. Una de sus hijas espirituales le trajo comida, quedándose en la otra habitación y le pasaba la comida por una pequeña ventana.

¿Qué sabemos de la vida de Padre Pío en el período de su enfermedad?
Padre Pío vivió el período de la pandemia con gran altruismo, rezando por los demás y no por sí mismo. Y, en esa ocasión, dio prueba de la gran fuerza de su intercesión. Me gustaría citar un episodio: una de sus hijas espirituales tenía una hermana embarazada que se estaba muriendo a causa de la Gripe Española. Existía el riesgo de que tanto la madre como el feto murieran y parecía que no había nada más que hacer. La mujer corrió hacia Padre Pío pidiendo sus oraciones por su hermana moribunda. Y él respondió: “Aunque la veas morir, debes creer que se curará”. De hecho, esa mujer se curó y le dio al mundo una hermosa niña.

¿Por qué le dio al libro el subtítulo “Discepolo dell’Addolorata”?
Quería evitar que el libro fuese solo el relato de una serie de hechos, si bien ya elocuentes en sí mismos, y estaba pensando en la mejor manera de aclarar el mensaje espiritual que surge de la forma en que Padre Pío ha enfrentado el sufrimiento que le infligió la pandemia de la Gripe Española: aceptar la voluntad de Dios y el altruismo, que es la expresión típica del amor verdadero. Y ésta es precisamente la actitud que caracterizó la existencia de la Virgen María, sobre todo cuando tuvo que presenciar la pasión y muerte de su Hijo. No es casualidad que Padre Pio afirmara: “Bajo la cruz se aprende a amar”. Aprendió, por tanto, del ejemplo de Nuestra Señora de los Dolores y, después de ser discípulo, se convirtió a su vez en maestro de todos aquellos que quieren ser sus auténticos devotos, convirtiéndose en sus discípulos.

Hay personas que se definen como hijos espirituales de Padre Pío, que hablan de las predicciones apocalípticas sobre el mundo atribuidas al fraile. ¿Puedes confirmar estas predicciones?
Absolutamente no. Hay que ser muy cuidadosos. No basta con llamarse a sí mismo “hijo espiritual” para ser creíble, si esta presunta filiación no es confirmada por frecuentaciones demostrables.

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