Santos Ángeles Custodios

Por voluntad de la Divina Providencia todos tenemos un ángel de la guarda particular

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Hablando de la ayuda de los ángeles, el Catecismo afirma una verdad reconfortante: «Desde su comienzo hasta la muerte, la vida humana está rodeada de su custodia y de su intercesión» (CIC 336). Como ya explicaron san Jerónimo y santo Tomás de Aquino, por voluntad de la Divina Providencia todos tenemos un ángel de la guarda particular, que actúa invisiblemente iluminando al hombre hacia la acción justa y la conquista de la vida eterna. Pero dado que el hombre conserva el libre albedrío, puede rechazar la inspiración de los ángeles y realizar actos malos que pueden llevarlo a condenarse a sí mismo por la eternidad. Escribe santo Tomás en la Suma Teológica: «No se ha de atribuir a la negligencia de los ángeles, sino a la malicia de los hombres».

En la misma obra, el Doctor Angélico explica: «El hombre se encuentra en la vida presente como en un camino por el que ha de marchar hacia su patria. En este camino le amenazan muchos peligros, tanto interiores como exteriores, según aquello del Salmo 141,4: En la senda por donde voy me han escondido una trampa. Por eso, así como a los que van por caminos inseguros se les pone guardias, así también a cada uno de los hombres, mientras camina por este mundo, se le da un ángel que le guarde. Pero cuando haya llegado al término de este camino, ya no tendrá ángel custodio, sino que tendrá en el cielo un ángel que con él reine, o en el infierno un demonio que lo torture».

El mismo Tomás de Aquino ha sido uno de los santos que han tenido contacto constante con su ángel de la guarda. Otros casos conocidos han sido los de Francisco de Asís, Francisca Romana, Gemma Galgani y Pío de Pietrelcina. La fiesta que se celebra hoy se fijó definitivamente en el siglo XVII, gracias primeramente a Pablo V y luego a Clemente X. Debido a la importancia que tiene el ministerio de los ángeles de la guarda en nuestro camino hacia la salvación, la Iglesia nos urge a recitar la oración Ángel de Dios. San Juan Bosco es de los santos más agradecidos a Dios por el don de tener un ángel de la guarda para cada uno de nosotros. Él dijo: «Cuando seas tentado, llama a tu ángel. ¡Él quiere ayudarte más de lo que tú quieres que te ayuden!».

Para saber más:

Catecismo de la Iglesia Católica (puntos 328-336)

Suma Teológica (primera parte, pregunta 113, art. 1-8), Santo Tomás de Aquino

El Devoto del Ángel Custodio, San Juan Bosco

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