San Gil
Se le invoca para múltiples necesidades, entre las cuales una buena confesión


San Ramón Nonato
Vistió el hábito de los mercedarios, es decir, de esos religiosos que profesaban un cuarto voto - llamado «de redención» - y se comprometían a liberar a los cristianos a los que los musulmanes convertían en esclavos


Santa Margarita Ward
Llamada «la perla de Tyburn», custodió la fe católica como su tesoro más valioso. Sufrió el martirio cerca de la actual Marble Arch, durante las persecuciones de Isabel I Tudor


Martirio de san Juan Bautista
Ofreció su vida para prevenir a los hombres, hasta el final, sobre la realidad del pecado y para testimoniar la Verdad hecha carne

San Agustín
Explicó que fe y razón son «las dos fuerzas que nos llevan al conocimiento» y resumió su pensamiento en dos fórmulas célebres: «Creer para comprender» (Crede ut intelligas), porque el acto de fe ilumina el camino del hombre en su búsqueda de la verdad; y, a la vez, «comprender para creer» (Intellige ut credas)


Santa Mónica
Modelo ejemplar de esposa y madre, santa Mónica nos recuerda con fuerza el sentido de nuestra vida aquí. Es patrona de mujeres casadas, madres, viudas


San Alejandro
Está considerado tradicionalmente el abanderado de la Legión Tebana y uno de los soldados cristianos que sufrió el martirio durante las persecuciones de Diocleciano y Maximiano


San Luis de Francia
Sus contemporáneos le definieron «el rey devoto» y ha pasado a la historia como un soberano justo


San Bartolomé
El evangelista Juan nos ofrece un retrato fascinante de su figura, llamando a Bartolomé con el nombre con el que la tradición lo ha identificado: Natanael, en hebreo «Dios ha dado» o, también, «don de Dios»


Santa Rosa de Lima
La primera americana en ser canonizada, santa Rosa de Lima (1586-1617), fue una mística llena de innumerables dones celestes que ofreció toda su vida en oblación a Dios por la salvación de las almas y la conversión de los pueblos del Nuevo Mundo


Santa María Reina
María es honrada desde tiempos antiguos como reina y con tal título es invocada trece veces en las Letanías Lauretanas. El primer motivo de su dignidad real es su divina maternidad, que asocia admirablemente a la Madre con los misterios del Hijo


San Pío X
«Restaurar todo en Cristo» fue el principio inspirador de los once años de pontificado de san Pío X (1835-1914), el papa de humildes orígenes que supo analizar lúcidamente y condenar los errores del modernismo

