San Germán de París

Según la hagiografía escrita por su amigo Venancio Fortunato, san Germán de París (496-576) estuvo a punto de no nacer, ya que su madre intentó abortarlo

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Según la hagiografía escrita por su amigo Venancio Fortunato, san Germán de París (496-576) estuvo a punto de no nacer, ya que su madre intentó abortarlo. Originario de Autun (Borgoña), estudió bajo la dirección de un primo sacerdote. A la edad de 35 años, recibió la ordenación sacerdotal del obispo de su ciudad natal, san Agripino. Se distinguió por su austeridad de vida, su trabajo unido a la oración y su continua caridad hacia los necesitados. De ahí su apodo de “padre de los pobres”.

San Venancio Fortunato escribe que es “difícil saber hasta dónde llegó su generosidad en limosnas, incluso uniendo todos los testimonios de las personas en una sola voz. A menudo se contentaba con ponerse tan solo una simple túnica y con el resto de su ropa vestía a un pobre hombre desnudo”. Se convirtió en abad de San Sinforiano y sus monjes, preocupados por tanta generosidad, llegaron a rebelarse temiendo que pudiera regalar todos los bienes del monasterio.

En esa época reinaba sobre los francos Childeberto (497-558), hijo de Clodoveo, el rey merovingio que había abandonado el paganismo y había sido bautizado por san Remigio, marcando un punto de inflexión histórico en la historia de Francia.

Un día, Childeberto convocó a Germán a la corte con la esperanza de ser aliviado de sus dolencias. El santo no solo lo curó en el cuerpo, sino que lo ayudó a cambiar su forma de vida. El soberano escuchó las exhortaciones de Germán, que le pidió que se comprometiera a erradicar las prácticas paganas que todavía existían en la Galia. En el año 555, Childeberto lo quiso como nuevo obispo de París, ministerio que Germán conservó hasta su muerte. Entretanto el rey comenzó la construcción de una iglesia, con una abadía contigua, para conservar la estola que pertenecía a san Vicente. La iglesia, que lleva el nombre del gran mártir español, se completó en 558. Fue Germán quien la consagró el 23 de diciembre, el mismo día de la muerte de Childeberto.

Tras la muerte de Clotario (que había tomado por la fuerza como su segunda esposa a santa Radegunda, de quien no tuvo descendencia), sus cuatro hijos sobrevivientes dividieron el reino. Con los años surgieron guerras entre ellos. Germán se vio obligado a excomulgar a Cariberto por su inmoralidad. Y trató de mediar, con poco éxito, entre Chilperico y Sigeberto, este último asesinado por la esposa de su hermano, Fredegunda. Germán murió antes de que se restableciera la paz y fue enterrado en la capilla de San Sinforiano. En 756, después de una visión que tuvo una mujer piadosa, sus restos fueron trasladados a la iglesia de la abadía que el propio Germán había consagrado y que desde entonces tomó el nombre de “Saint-Germain-des-Prés”. A su traslado asistieron Pipino el Breve y un jovencísimo Carlomagno.

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