• EL CASO

Polonia, el ataque a la Iglesia pasa (también) a través del periódico “La Repubblica”

Un pequeño grupo de católicos polacos compró un espacio publicitario en el periódico italiano La Repubblica para publicar una "petición" al Papa Francisco. Se le pide que "repare" la Iglesia polaca, acusando a la jerarquía de ocultar el abuso infantil. Un ataque engañoso porque el fenómeno en Polonia, aunque doloroso, es marginal: de un millar de condenados por pedofilia, 997 son laicos y 3 sacerdotes. Aun así, los medios tratan el asunto como si se tratara principalmente del clero y no dicen que la mayoría de los abusos son cometidos por sacerdotes con tendencias homosexuales. El aviso en La Repubblica es solo el último de una larga serie acciones, incluidas películas y fundaciones, para denigrar a la Iglesia.

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El 29 de junio es un día especial para Roma: se celebran los apóstoles Pedro y Pablo. Es la fiesta del obispo de Roma, por lo tanto, los ojos de todos los católicos del mundo se vuelven hacia el pontífice que celebra una solemne Eucaristía en la basílica construida sobre la tumba del apóstol Pedro. Y propio ese día particular para la Iglesia Católica, fue elegido por un pequeño grupo de polacos para la publicación de un llamado a Francisco en las páginas del periódico La Repubblica.

¿De qué se trata? Una señora de Gdansk, Justyna Zorn, comienza a organizar protestas (ya desde 2019), porque acusa a la Iglesia de no reaccionar lo suficiente contra los casos de abusos por parte de sacerdotes. No contenta, quiere darle a su acción una dimensión global: así este año, por la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, compra un espacio publicitario en “La Repubblica” para publicar una “apelación” dirigida al Papa Francisco.

Es un ataque contra la Iglesia en Polonia culpable, según los partidarios de la apelación, de ocultar casos individuales de abuso infantil. Como se puede leer en la web en varios idiomas a la que se refiere el texto publicado en La Repubblica, se mencionan algunos obispos (Sławoj Leszek Głódź, Jan Tyrawa, Edward Janiak, nombres omitidos en la apelación del periódico) y el nuncio apostólico en Polonia (que tampoco se menciona en el anuncio). La apelación original en la web de la que comenzó la campaña de recaudación de fondos para comprar el espacio en La Repubblica, fue firmada por solo 32 personas (para ocultar este hecho vergonzoso, en el texto publicado en el periódico italiano se dice que 635 personas que contribuyeron a pagar el aviso). ¡Y estas pocas personas, que se presentan como "católicos comprometidos", tienen el descaro de escribir como si representaran a todos los católicos polacos! Todo bajo la forma de una "petición" dirigida al Papa Francisco para "reparar" la Iglesia en Polonia.

El aviso publicado en La Repubblica es el último de una serie de ataques contra la Iglesia en Polonia con el pretexto de combatir la pedofilia. Lo más sorprendente es que el fenómeno de los abusos a menores entre sacerdotes polacos es marginal y de ninguna manera es comparable a la situación en los Estados Unidos o Irlanda. Sí se verificaron casos dolorosos, pero de hecho son algunos casos. Sobre un millar de personas condenadas por pedofilia, 997 son laicos y solo 3 son sacerdotes.

Pero los medios tratan la cuestión como si se tratara principalmente de la Iglesia, imponiendo injustamente a la opinión pública la idea de que el fenómeno de la pedofilia está vinculado a la Iglesia y al estado sacerdotal. Y debido a muy pocos casos, que ni siquiera afectan al 1% del clero, 28.000 buenos sacerdotes son presentados como pedófilos potenciales. Los medios de comunicación también ocultan otro aspecto del asunto: la mayoría de los abusos cometidos se refieren a sacerdotes con tendencias homosexuales que abusaban de jóvenes varones, por lo tanto, ni siquiera se trataba de verdadera pedofilia. Pero hablar de "pedofilia en la Iglesia" golpea más, estigmatiza más a todos los sacerdotes.

La apelación publicada en Italia no es el primer intento de involucrar al Papa en asuntos relacionados con la Iglesia en Polonia. El 20 de febrero de 2019, en la víspera de la reunión en Vaticano de los presidentes de las conferencias episcopales, dedicada al abuso de menores por parte del clero, se presentaron en Roma los representantes de la Fundación polaca "No tengan miedo", que debería tratar con las víctimas de los sacerdotes pedófilos en Polonia, para pedir una compensación de parte de la Iglesia Católica. Los representantes de la Fundación llegaron a Roma con un informe falso sobre las violaciones a la ley por parte de los obispos en el contexto de los casos de abuso. La delegación estaba compuesta por Marek Lisiński, presunta víctima de abuso y presidente de la Fundación, y por dos miembros de la Fundación: la diputada Joanna Scheuring-Wielgus, miembro del partido liberal-libertino "¡Ahora!", conocida por su postura contra la Iglesia; y Agata Diduszko-Zyglewska, una feminista militante vinculada al movimiento de extrema izquierda radical “Crítica Política”, organizadora de las Jornadas del Ateísmo que intenta eliminar la enseñanza de la religión en las escuelas. Esta particular delegación incluso logró acercarse al Papa durante la audiencia en el Salón Pablo VI. El problema es que Lisiński, presentado a Francisco como una víctima de un sacerdote pedófilo, es un tramposo y chantajista.

En 2013 se filmó en Polonia la película "Silencio a la sombra de Juan Pablo II" y en el mismo año se instituyó la fundación "No tengan miedo". Mientras tanto, en los medios se dio inicio a una campaña masiva de denigración del clero y la Iglesia, señalada como una "cueva de pedófilos". En el pasado, Lisiński había pedido prestado dinero a un sacerdote, Zdzisław Witkowski, y no quería pagar la deuda. Más bien, acusó al sacerdote de abusar de él 30 años antes, y en una web explicó cómo pedir una compensación a la Iglesia. Además, luego comenzó su carrera en la fundación "No tengan miedo", convirtiéndose en su presidente. Y se descubrió que, como jefe de la Fundación, pretendía dinero de las personas que habían obtenido una compensación.

Fue Lisiński quien puso en contacto a los hermanos Sekielski, directores que prepararon una película muy famosa sobre el abuso de los sacerdotes, con las presuntas víctimas de dicho abuso. Por su aparición en la película y por facilitar los contactos, pidió mucho dinero. Al final, los directores decidieron no pagar y eliminar el testimonio de Lisiński de la película, para no comprometer su lanzamiento y no hacer ver que detrás de las acusaciones contra los sacerdotes existen tantas especulaciones.

No bastaba un fim: i Sekielski produjeron una segunda película que trata sobre los abusos de un sacerdote de la diócesis de Kalisz, que era trasladado de una parroquia a otra sin la reacción adecuada del obispo Edward Janiak. Un caso lamentable y criticable, que no debía verificarse. Pero de este caso, los directores hicieron un evento nacional, con una publicidad palpitante en los medios que apunta a confirmar la falsa ecuación "Iglesia = pedofilia" y a devastar moralmente a la Iglesia polaca. Además, la película se lanzó mientras se celebraba en Polonia el centenario del nacimiento de Juan Pablo II, y mientras el Papa Francisco estigmatizaba el fenómeno del abuso infantil que solo en Europa afectaría a 18 millones de niños y obviamente a millones de orcos que son ignorados por selectivos "defensores de los niños" (es más conveniente ver solo "los heridos en la Iglesia").

Pero la apelación publicada en La Repubblica también señala otro aspecto del asunto: en Polonia hay un grupo de católicos críticos con la jerarquía actual. Quisieran una iglesia más "democrática", "abierta", menos dogmática, libre de "clericalismo". Para ellos también, cada caso de maltrato infantil se convierte en un pretexto para criticar a la Iglesia, obviamente con otros propósitos. Por este motivo, la voz de estos pocos "católicos comprometidos" ha sido relanzada no solo por los medios decididamente anticlericales, sino también por ciertos medios católicos a quienes les gustaría "modernizar" la Iglesia a su manera. Como dijo en una de las entrevistas la misma Zorn: "A la Iglesia hace falta darle una buena patada". Lamentablemente, con la publicación de la apelación en Italia, se intenta involucrar en este "juego" al mismo Pontífice.

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