San Teófilo de Antioquía por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

La pureza del corazón

Con todo, dad limosna de lo que hay dentro (Lc 11,41)

En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo le rogó que fuese a comer con él.
Él entró y se puso a la mesa.
Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo:
«Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, pero por dentro rebosáis de rapiña y maldad.
¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Con todo, dad limosna de lo que hay dentro, y lo tendréis limpio todo».

(San Lucas 11, 37-41)
 

Jesús nos invita a mirar más allá de las apariencias y las prácticas externas. No basta con mostrar una fe exterior perfecta si en el interior del corazón persisten el egoísmo, la codicia y la maldad. La verdadera pureza nace de un corazón capaz de dar y de cuidar de los demás. Tú también estás llamado a dejarte transformar interiormente, para que tus acciones sean verdaderamente expresión de un amor sincero. ¿Te preocupas más por las apariencias o por la pureza de tu corazón? ¿Qué hay dentro de ti que necesitas transformar? ¿Sabes dar a los demás con sinceridad y amor?