• LA INICIATIVA

La imagen del “Jesús Misericordioso” revivirá en otros cuadros

En el marco del proyecto “Vuelve a pintar el catolicismo”, once pintores polacos pintarán nuevas imágenes del “Jesús Misericordioso” de santa Faustina sin tratar de hacer copias de los cuadros de Kazimirowski y Hyla. Los artistas, con su propia sensibilidad individual, seguirán las instrucciones escritas por la religiosa en su Diario, para que sus cuadros puedan ser expuestos al culto. 

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En el siglo XX, el culto a la Divina Misericordia se desarrolló en torno a la devoción al cuadro del “Jesús Misericordioso” que se había pintado según las indicaciones de santa Faustina Kowalska. Como escribió la mística polaca en su Diario, Jesús mismo lo había pedido con las siguientes palabras: “Pinta un cuadro según el modelo que veas, con las palabras: ‘Jesús, en Ti confío’ debajo. Deseo que esta imagen sea venerada primero en su capilla, y luego en todo el mundo. Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. Prometo también en esta tierra, pero especialmente en la hora de la muerte, la victoria sobre los enemigos. Yo mismo lo defenderé como mi propia gloria”.

El primer cuadro (arriba, a la izquierda) fue pintado por el artista polaco Eugeniusz Kazimirowski. sor Faustina y su confesor y padre espiritual, el padre Sopocko, controlaron de cerca el trabajo del pintor, que tardó cerca de medio año en completar la obra. Después se añadió la inscripción “Jezu Ufam Tobie” (Jesús, en Ti confío). Este primer cuadro se colgó en la iglesia de San Miguel de Vilna, donde el padre Sopocko era párroco. Hoy en día, este cuadro original se encuentra en el santuario de Vilnius, fundado especialmente en 2004.

Pero el cuadro de la Divina Misericordia que se ha hecho aún más famoso es el que pintó Adolf Hyla (arriba, a la derecha), un pintor de Cracovia. El artista se dirigió a la superiora de la casa de las monjas de la Congregación de Nuestra Señora de la Merced en Cracovia con la propuesta de pintar un cuadro para la capilla del convento como una especie de exvoto por haberse salvado de las desgracias de la Segunda Guerra Mundial. La madre Irena Krzyżanowska, superiora de la casa en aquel momento, pidió a Hyla que pintara el cuadro siguiendo las instrucciones de sor Faustina. El artista recibió una descripción del cuadro del Diario de sor Faustina y una pequeña copia del cuadro de Kazimirowski: el cuadro se terminó en otoño de 1943. El cuadro se encuentra en la Capilla de las Hermanas de Cracovia-Łagiewniki.

Los dos cuadros son bien conocidos en todo el mundo, pero la novedad es que que la imagen del “Jesús Misericordioso” se pintará de nuevo. Este dificilísimo reto lo abordarán once pintores polacos invitados, en el marco del proyecto denominado “Volver a pintar el catolicismo”, por dos instituciones: el Instituto Cultural San Juan Pablo II de la Universidad Pontificia Angelicum de Roma y la Fundación San Nicolás, con sede en Polonia. Los organizadores de este evento subrayan que no se trata de hacer copias de cuadros existentes y conocidos, sino de pintar obras de gran valor artístico utilizando el lenguaje de la pintura contemporánea. Estos cuadros, aunque son una emanación de la sensibilidad artística individual, deben ser realizados –muy importante- según las instrucciones escritas por sor Faustina en su Diario, para que puedan ser utilizados con fines de culto, es decir, expuestos en las iglesias.

Para ayudar a los artistas a afrontar este difícil reto se han organizado dos reuniones en las que monseñor Jacek Grzybowski (obispo auxiliar de Varsovia-Praga) y las expertas Dorota Lekka e Izabela Rutkowsky se han reunido con los artistas. Lekka y Rutkowska han explicado el tema de la Divina Misericordia desde varios puntos de vista: desde el punto de vista teológico, a través de los documentos de la Iglesia y del magisterio de los Papas sobre el arte, y en primer lugar recordando todas las frases relativas a la imagen de Cristo que aparecen en el Diario de sor Faustina. También se han presentado las diversas imágenes del “Jesús Misericordioso”. Los organizadores han intentado ayudar a los artistas no sólo mediante una serie de conferencias, sino también organizando un viaje a Vilnius para ver el cuadro de Kazimirowski, la única imagen de “Jesús Misericordioso” que sor Faustina vio en vida. “Deseamos que sea posible promover el encuentro entre el arte y la religión, la Iglesia y los artistas. De este modo, se asegura la continuidad del mensaje evangélico también a través de la promoción de obras de arte. Obras bellas, sabias y profundas, que con su visión artística muestren las grandes obras de Dios. Para nosotros es especialmente importante que expongan y convenzan a todos del gran mensaje de la Divina Misericordia”, ha explicado monseñor Grzybowski durante el encuentro con los pintores.

Los artistas se han comprometido a terminar sus obras para finales de enero de 2022. A continuación, los cuadros se presentarán al público en varias exposiciones. La iniciativa pretende revivir la pintura sagrada y es sólo la primera etapa de otras actividades previstas para el futuro. En los próximos años, el Instituto de Cultura San Juan Pablo II y la Fundación San Nicolás quieren invitar a los artistas a abordar nuevos temas fundamentales para la fe cristiana.

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