San Gilberto de Sempringham por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

El escándalo de la cercanía

No desprecian a un profeta más que en su tierra (Mc 6,4)

En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos.

Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
«¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?».

Y se escandalizaban a cuenta de él.

Les decía:
«No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».

No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe.

Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

(San Marcos 6, 1-6)


En Nazaret, Jesús se enfrenta a la incredulidad de quienes creen conocerlo ya. La familiaridad con Él, en lugar de ser una ventaja, se convierte en un obstáculo para la fe: lo que está cerca parece trivial y no deja espacio para la acción de Dios. ¿Te ocurre que menosprecias lo que Dios realiza a través de las personas cercanas a ti? ¿Sabes dejarte sorprender por Dios incluso cuando crees que ya lo sabes todo? ¿Qué cerrazón de corazón te impide hoy creer de verdad?