El amor verdadero da alegría
Permaneceréis en mi amor (Jn 15,9)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud».
(San Juan 15, 9-11)
Jesús revela el amor recibido del Padre y transmitido por Él a los discípulos. No se trata de una emoción pasajera, sino de una elección concreta que debemos hacer al observar su palabra. De esta transmisión de amor nace una alegría plena y estable, porque no depende de las circunstancias de la vida, sino de la comunión que se vive cada día. ¿Vives los mandamientos como una limitación o como un camino hacia la alegría? ¿Buscas una felicidad momentánea o la alegría que perdura en el tiempo? ¿Sabes distinguirlas fácilmente?
