De las palabras a los hechos
Pero después se arrepintió y fue (Mt 21,29)
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No quiero». Pero después se arrepintió y fue.
Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue.
¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?».
Contestaron:
«El primero».
Jesús les dijo:
«En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».
(San Mateo 21, 28-32)
Jesús nos muestra que Dios no solo se fija en las palabras, sino en la decisión concreta de cumplir su voluntad. El primer hijo se equivoca, pero sabe reconocer su error y cambia de rumbo; el segundo promete, pero no actúa. Tú también puedes tener dudas y tropiezos: lo que importa es la capacidad de convertirte y transformar la fe en gestos concretos. ¿Se corresponden realmente tus palabras con tus acciones? ¿Sabes reconocer tus pecados y cambiar de rumbo? ¿Qué paso concreto te pide Dios hoy?
