San Pacífico por Ermes Dovico
ENTREVISTA

“María y la Eucaristía eran los pilares de la espiritualidad de Fulton Sheen”

Hoy se celebra en Estados Unidos la beatificación del gran arzobispo y evangelizador que, a través de libros, la radio y la televisión, convirtió a decenas de miles de personas. La Brújula Cotidiana ha entrevistado a monseñor Jason Gray, director de la entidad promotora de su causa, que asegura que Sheen “rezaba y se sacrificaba también por aquellos a quienes intentaba convertir”.

Ecclesia 24_09_2026 Italiano English

Hoy, 24 de septiembre, en San Luis, en Estados Unidos, será proclamado beato el venerable Fulton J. Sheen (1895-1979). La misa de beatificación estará presidida por el cardenal Luis Antonio Tagle en representación del Papa. Una beatificación ya anunciada en julio de 2019 y que llega al final de un camino lleno de dificultades que se ha desbloqueado en febrero de este año.

Sheen fue un gran divulgador de las verdades de la fe a través de libros de divulgación y programas de radio y televisión y vivió su carisma en la dedicación total a Cristo y a sus hermanos: de hecho, gracias a su ministerio pastoral se cuentan más de cincuenta mil conversiones al catolicismo. Para profundizar en esta luminosa figura de testigo de la fe, la Brújula Cotidiana (La Nuova Bussola Quotidiana en su versión original en italiano) ha entrevistado a monseñor Jason Gray, director de la Fundación Arzobispo Fulton John Sheen, la entidad promotora de la causa de canonización del arzobispo estadounidense.

Monseñor Gray, el día de su ordenación sacerdotal, el joven Fulton tomó dos decisiones: dedicar la Santa Eucaristía de cada sábado a la Virgen María y permanecer una hora al día en oración ante el Santísimo Sacramento, “como un cuerpo que se expone al sol para absorber sus rayos”. ¿Son estas, al igual que para don Bosco, las dos “columnas” fundamentales en las que se asienta su impulso pastoral?
La Virgen María y la Eucaristía son dos pilares fundamentales de la espiritualidad de Sheen. En cuanto a la Santísima Virgen, su lema episcopal Da per Matrem me venire (“permite que, por medio de tu Madre, yo llegue a la meta gloriosa“) refleja la importancia que atribuía a la cercanía a María. Sheen escribía JMJ —acrónimo de “Jesús, María y José”— en cada hoja de papel: es otra muestra de su profunda devoción a la Virgen. Además, contó en varias ocasiones que en con ocasión de las fiestas marianas se ponía enfermo o recibía cruces especiales. Las fiestas marianas representaban, por tanto, una oportunidad para ofrecer sus propios sufrimientos, tal y como hizo María al pie de la cruz. Sheen también deseaba morir un sábado o con motivo de una fiesta mariana. Falleció el domingo 9 de diciembre de 1979, el día después de la Inmaculada Concepción. Es providencial que falleciera el día 9 y no el día de la Inmaculada, de modo que su memoria litúrgica pueda fijarse el 9 de diciembre. La Iglesia ha anunciado su beatificación el día de la Anunciación, el 25 de marzo de 2026, y ha decidido además que la beatificación tenga lugar el 24 de septiembre, es decir, en la fiesta de Nuestra Señora de la Misericordia. En cuanto al Santísimo Sacramento, Sheen se comprometió, desde el día de su ordenación en 1919, a vivir la Hora Santa como signo de adoración eucarística perpetua.

Creo que el tiempo que pasaba ante el Sagrario fue fundamental para su conocimiento de Jesucristo y para la comprensión del Evangelio. Había obtenido muchos títulos académicos, pero no creo que su genialidad procediera de las aulas ni de las bibliotecas, sino de la oración y, como él mismo reconoció, de “dos rodillas sobre un reclinatorio”.

Su espiritualidad ha procurado muchas conversiones…
Sheen es famoso por haber logrado la conversión de decenas de miles de personas, aunque no las contaba, porque decía que podría caer en la tentación de pensar que era él quien había convertido a las personas en lugar de Dios. Cuando enseñaba, presentaba la fe sin concesiones, pero también con mucho amor y gran humildad. Su enfoque tuvo éxito porque era muy personal. Rezaba y se sacrificaba también por aquellos a quienes intentaba convertir, pidiendo a menudo a la Santísima Virgen María que intercediera por los conversos.

Sheen aseguraba que siempre había recibido “un buen cuidado espiritual por parte de Pedro y de cada uno de sus vicarios”. ¿Hay algún episodio que le resulte especialmente querido en cuanto al vínculo personal de Sheen con los papas del siglo pasado?
Sheen sentía una gran devoción por el Santo Padre, pues donde está Pedro, allí está la Iglesia. Me llama la atención el hecho de que Sheen nunca hablara en contra de ningún Papa. Creo que sentía un gran respeto por la carga que cada Papa lleva al cuidar de la Iglesia universal. Él sabía lo que significaba llevar esa carga como obispo, por lo que siempre apoyó al Papa, que es quien más necesita nuestras oraciones por su ministerio apostólico. En su autobiografía, Sheen menciona varios encuentros con los distintos papas que se han sucedido, ya que tuvo el privilegio de reunirse con cada uno de ellos en su calidad de director nacional de la Sociedad para la Propagación de la Fe. El Papa Pío XII le dijo que era “un profeta de los tiempos”. Juan XXIII destacó que había sufrido mucho y que, por ello, ocuparía un lugar destacado en el Paraíso. Pablo VI le habló de las dificultades que se encuentran al servir a la Iglesia y alabó su dedicación a la Eucaristía y a las misiones. Juan Pablo II se reunió con Sheen en 1979, dos meses antes de su muerte, y le dijo: “Has escrito y hablado bien del Señor Jesús. Eres un hijo fiel de la Iglesia”.

Fulton Sheen fue, sin duda, uno de los mayores predicadores radiofónicos y televisivos de su época. Con el programa Life Is Worth Living (“La vida merece la pena ser vivida”) —en el que hablaba de Dios, de la fe y de la Iglesia— alcanzó en seis años los 30 millones de espectadores y obtuvo en 1952 incluso un premio Emmy por su notable popularidad. ¿Cuáles fueron el secreto y la receta de su comunicación?
Sheen era extremadamente inteligente y perspicaz, pero no hablaba a un nivel incomprensible para sus oyentes. Tenía la capacidad de explicar verdades complejas de forma sencilla y accesible. Siguiendo los pasos del Maestro, que utilizaba las parábolas, comenzaba su programa explicando conceptos comunes extraídos de la historia, la literatura, la psicología o la ciencia. Al involucrar al público, conducía así gradualmente a sus oyentes a comprender las verdades divinas. Además, no guardaba apuntes de las emisiones anteriores para evitar resultar repetitivo y aburrido. Es más, siempre preparaba cada programa con esmero, ensayando una y otra vez durante muchas horas. Poseía, además, una autenticidad que hacía que su mensaje fuera contundente. Quienes le escuchaban percibían que creía profundamente en lo que decía, que vivía la fe personalmente y que era un hombre valiente, capaz de expresar incluso contenidos complejos con sencillez.

¿Cuáles son las principales virtudes heroicas que se le han reconocido?
Creo que su principal virtud fue la humildad. Podría parecer extraño dado su enorme éxito y su carrera en la radio y la televisión, por las que incluso ganó un Emmy. Normalmente las figuras famosas de la televisión no suelen ser humildes. Y tampoco suelen estar dispuestas a dedicar tiempo a la gente corriente. Sin embargo, Sheen no se codeaba solo con los ricos, los poderosos de la política o las celebridades. Se sentía cómodo hablando con la gente corriente en la calle, con el taxista, con el ama de casa: no despreciaba a las personas porque era humilde.

Además del milagro reconocido por el papa Francisco el 6 de julio de 2019 —milagro ocurrido a James Fulton Engstrom, un niño que nació muerto en 2010 y volvió a la vida 61 minutos después de nacer, sin sufrir daños cerebrales—, ¿hay otros menos conocidos que hayan tenido lugar por su intercesión y que desee contarnos?
Hemos recibido noticias de otros milagros significativos que podrían presentarse para la canonización. Dado que el Papa Francisco aprobó la beatificación en 2019 y la ceremonia se pospuso, podemos presentar cualquier otro milagro ocurrido a partir de ese año con vistas a la canonización. En este sentido, estamos a la espera del dictamen de médicos especialistas antes de proceder a una investigación diocesana sobre esos otros posibles milagros. Más allá de los más llamativos, recibimos noticias de muchos fieles devotos a él, quienes nos cuentan que sus oraciones han sido escuchadas en lo que respecta a curaciones de enfermedades y a la conversión de seres queridos. Los milagros espirituales de la conversión de un alma son más valiosos que los milagros físicos de la curación del cuerpo. De hecho, la conversión de las almas a Dios constituye la continuación de las numerosas conversiones que Sheen llevó a cabo a lo largo de su vida.