• ENTREVISTA/PADRE UBODI

“Comenzando por Fátima hasta llegar a Civitavecchia, estamos dentro del Tercer Secreto”

“La apostasía dentro de la Iglesia es lo más serio y chocante” que surge de las mariofanías del siglo XX. “El cardenal Ciappi, que había leído el Tercer Secreto, especificó que la Virgen había dicho que la apostasía comenzaría en las altas esferas de la Iglesia”. “Estamos gobernados por la masonería, porque muchos políticos y varios obispos y cardenales están desgraciadamente afiliados” y, en Civitavecchia, “Italia ha sido advertida” porque existe esta convergencia. La suspensión de las Misas con la gente puede ser “una apostasía práctica”, porque “si la Virgen recomienda la Eucaristía todos los días, y tú la niegas, evidentemente hay un fuerte enfrentamiento entre Ella y Satanás, que terminará con el triunfo del Corazón Inmaculado de María”. La Brújula Cotidiana entrevista al padre Flavio Ubodi, teólogo capuchino, en el 103 aniversario del comienzo de las apariciones de Fátima.

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La apostasía empezando por la jerarquía eclesiástica, la persecución a la Iglesia no sólo por parte del mundo, sino dentro de la propia Iglesia, la entrada en los tiempos del Tercer Secreto de Fátima que llevará al triunfo del Inmaculado Corazón de María. En resumen: estamos en la cúspide del enfrentamiento entre Nuestra Señora y Satanás.

Ésta es la lectura que el padre Flavio Ubodi - basándose en las revelaciones marianas de Fátima y Civitavecchia - da de los tiempos que estamos viviendo. Teólogo capuchino, autor del libro “Civitavecchia. 25 anni con Maria” (Ares, 2020), el padre Ubodi ha sido el vicepresidente de la Comisión Teológica Diocesana que a mediados de los años 90 se expresó a favor de la sobrenaturalidad de las lágrimas de Nuestra Señora de Civitavecchia. Una mariofanía que continuó con las apariciones y los mensajes a la familia Gregori, hechos que la Iglesia ha ido reconociendo poco a poco (para más detalles ver aquí). En esos mensajes se explicita el vínculo entre Fátima y Civitavecchia, una diócesis a las afueras de Roma donde la Santísima Virgen se ha manifestado para llevar a cabo lo anunciado previamente a los tres pastorcitos.

Con motivo del 103 aniversario del comienzo de las apariciones en Cova d'Iria, la Brújula Cotidiana ha entrevistado al padre Ubodi.

Padre Ubodi, el 13 de mayo de 2010, en el décimo aniversario de la beatificación de Jacinta y Francisco, Benedicto XVI dijo: “Se equivoca quien piensa que la misión profética de Fátima está acabada”. ¿Cuál es esta misión profética?
En primer lugar hay que decir que esa frase de Benedicto XVI, de hecho, resaltaba que era falso lo que el cardenal Bertone había dicho sobre la conclusión del mensaje de Fátima. La misión profética es el anuncio de lo que sucedería en los últimos tiempos. Dado que es una profecía contenida en un secreto, es difícil decir exactamente qué es. Sin embargo, podemos decir con cierta certeza que se trata de la apostasía dentro de la Iglesia (también anunciada en Civitavecchia), y esto es lo más grave y chocante. Los cardenales Oddi y Ciappi dijeron que Nuestra Señora había anunciado la gran apostasía dentro de la Iglesia. Y Ciappi, que había leído el Tercer Secreto, especificó que la Virgen había dicho que la apostasía comenzaría por las altas esferas. En mi opinión, ésta es la gran profecía.

¿Cómo se relaciona esto con la tercera parte del Secreto, en particular con la visión de los mártires y las persecuciones de la Iglesia?
Si hay una apostasía dentro de la Iglesia, comenzando por las altas esferas, está claro que aquellos que no están en línea con las directivas de las altas esferas serán automáticamente perseguidos. Además de la persecución por el poder secular contra la Iglesia.

En Fátima, Nuestra Señora había pedido, junto con la Comunión Reparadora de los primeros sábados, la consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón para preservar al mundo de la Segunda Guerra Mundial. No fue escuchada a tiempo. En Civitavecchia, hace 25 años, pidió en particular la consagración de Italia. ¿Por qué?
De Italia y también del mundo. En cuanto a Italia, dijo: “Su nación está en grave peligro”. No especificó de qué peligro se trataba: desastres físicos, morales, espirituales, sociales o naturales. Ciertamente Italia está sufriendo enormes disoluciones, una pérdida de los valores cristianos. Italia ha sido advertida, en mi opinión, porque la posición de los dirigentes y de los gobernantes podría estar en sintonía con la apostasía dentro de la Iglesia y también favorecerla, creando restricciones, imposiciones en la administración de los Sacramentos, limitaciones en el culto y así sucesivamente. Tengo la impresión de que el Covid-19 ha sido una buena ocasión para el ensayo general.

¿Cree que la Iglesia está renunciando a su libertad?
Sí. Da la impresión de que hay como un acuerdo masónico en las altas esferas. Estamos gobernados por la masonería, porque muchos políticos y varios obispos y cardenales están desafortunadamente afiliados o responden a la obediencia masónica. Por tanto, si hay un poder por encima de los demás que ordena y da directivas, esta parte de la jerarquía desviada tiene que obedecer. Y como tienen poder, pueden imponer y condicionar la vida de los fieles.

Tanto Fátima como Civitavecchia ponen la Eucaristía en el centro. A los Gregori, Nuestra Señora les habló de la Comunión diaria para santificarse. Por el otro lado, durante casi tres meses los fieles han estado sin Misa, que se reanudará el 18 de mayo (en Italia) con serias condiciones impuestas a la liturgia. ¿Cómo se puede leer esta situación de privación de la Eucaristía?
Es un ataque al corazón del cristianismo. El centro de todo es Jesucristo, y lo encontramos en la Eucaristía. Si queremos tener vida, vida plena, tenemos que recibir la Eucaristía. Si en cambio eliminamos la Eucaristía de la Iglesia, de la vida de los fieles, habrá un terrible empobrecimiento espiritual. Privar a los fieles de la Eucaristía ha sido un gran acto satánico. En las palabras de Nuestra Señora esto está implícito: si Ella recomienda la Eucaristía todos los días, y tú la niegas, obviamente se está dando un fuerte choque entre Nuestra Señora y Satanás, entre el corazón del cristianismo que es Jesucristo y las potencias enemigas que quieren alejar a los hombres de Él. Estoy convencido de que ya estamos dentro del Tercer Secreto de Fátima, se está cumpliendo.

En dos mil años de la Iglesia nunca se había visto que obispos de naciones enteras, empezando por Italia, suspendieran las Misas.
Esto podría ser un aspecto de la apostasía general, una apostasía práctica. Primero hay una apostasía doctrinal que consiste en negar los fundamentos del cristianismo como la Revelación - negando que es la Palabra de Dios válida para todos los tiempos y lugares - y luego la Tradición, los dogmas, las verdades contenidas en el Credo. También se llega a negar la divinidad de Jesucristo, reduciéndolo a un simple hombre. Y así se niega la presencia real de Jesús en la Eucaristía, la importancia de los Sacramentos, etc. Esto en el nivel doctrinal. Luego está la apostasía práctica: el abandono de la práctica religiosa.

¿Qué piensa sobre administrar la Comunión con guantes?
En mi opinión es una profanación que raya en el sacrilegio. Dar la Comunión con los guantes significa no tener respeto por Jesucristo presente en la Eucaristía y ni siquiera por los fieles que la reciben. También está el problema de los fragmentos del Cuerpo de Cristo que pueden permanecer adheridos a los guantes y no se sabe dónde acaban.

Volvamos a Fátima y Civitavecchia. ¿Qué nos dice el “paso de testigo” entre la hermana Lucía y Jessica Gregori?
A Jessica Nuestra Señora le ha confiado el Tercer Secreto. En 1996 se reunió con la hermana Lucía, hablaron en privado y, por lo que escuché de Jessica, compararon los mensajes de la Virgen y coincidían perfectamente. Hay una relación muy estrecha entre Fátima y Civitavecchia. Fátima sucede a principios de siglo, Civitavecchia al final. Fátima es el anuncio de lo que sucedería, Civitavecchia supone el “ingreso” a las cosas que se anunciaron en Fátima. En Civitavecchia, la Virgen, cuando dice que Satanás trata de oscurecer el mundo y también la Iglesia, advierte: “Preparaos para vivir lo que he revelado a mis hijas pequeñas de Fátima”. Hemos entrado en esos tiempos.

¿Cuáles son los contenidos en común?
La invitación urgente a la conversión. Consagración al Inmaculado Corazón de María. Tanto en Fátima como en Civitavecchia hablamos de consagración, no de encomendar simplemente: hay una profunda diferencia. Encomendar es algo más superficial, la consagración es mucho más poderosa porque involucra a la persona, a la familia, a la Iglesia o a la nación que la hace. Es como decir: “Soy tuyo, te entrego todo mi ser para que se lo entregues al Padre”. Otro punto en común entre Fátima y Civitavecchia es el rezo del Rosario como arma para derrotar a Satanás, eliminando así cualquier peligro para el alma y otros tipos de peligros.

¿Un ejemplo de peligro?
En Civitavecchia se destaca que Satanás habría tratado de destruir el mundo al intentar provocar una guerra nuclear.

En Civitavecchia ha quedado claro que Satanás odia a la Iglesia y a la familia.
Civitavecchia se caracteriza sobre todo por la familia, es decir, la destrucción de la familia y, por lo tanto, de la célula primordial de la sociedad. Cuando Nuestra Señora ha realizado estas advertencias todavía no se hablaba de parejas de hecho, parejas homosexuales, útero de alquiler, etc... Veo esta conexión: en Fátima la principal preocupación es la Iglesia; en Medjugorje la parroquia; en Civitavecchia la familia. Se podría decir que esta es la especificidad de las mariofanías, que por lo demás tienen muchos puntos en común, como la llamada constante a la oración, la penitencia y, por lo tanto, a la conversión.

¿Cuál es la conexión entre la visión de Fátima del Infierno y las lágrimas de Civitavecchia?
Las lágrimas de Civitavecchia resaltan el dolor de la Virgen llorando la sangre de su Hijo derramada en vano por muchos. La visión del Infierno en Fátima nos recuerda que, a pesar de la Cruz y la sangre derramada por Jesús, muchos están condenados. El mismo mensaje, pero expresado de otra manera, es el recibido en Civitavecchia. La sangre que llora Nuestra Señora es la sangre de Cristo porque muchos no se benefician de esta sangre, rechazando la Misericordia de Dios, y por lo tanto se condenan a sí mismos.

Se da el caso de que la segunda estatua de la Virgen de Civitavecchia (llamada Madonnina), también realizada en Medjugorje, exuda aceite perfumado, ¿qué significa?
Éste también es un fenómeno significativo. Esta estatuilla - donada por el cardenal Deskur y bendecida en nombre de Juan Pablo II - manifiesta estas exudaciones cuando menos se espera, delante de grupos o individuos, a menudo durante las fiestas litúrgicas: es un signo de la protección de María y de las gracias del Espíritu Santo.

Si nos estamos dirigiendo al ápice de la batalla, ¿significa que el triunfo prometido por Nuestra Señora está cerca?
Ciertamente, pero no sabemos cuánto tiempo puede durar esta batalla. Esto también es un elemento común en Fátima y Civitavecchia: Nuestra Señora dice que habrá pruebas, tribulaciones, pero al final triunfará el Corazón Inmaculado de María. Este triunfo se destaca en las revelaciones de Fátima y Civitavecchia y da fuerza al cristiano que cree.

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