San Marcelino de Ancona por Ermes Dovico
EMERGENCIA

Aumentan los episodios de cristianofobia en la católica España

Actos de blasfemia y ataques al Santísimo Sacramento. En España, la cristianofobia es ya una emergencia cotidiana. Y el último episodio de profanación en un monasterio de Valladolid ha vuelto a poner de relieve la necesidad de supervisar estos fenómenos a nivel europeo.

Libertad religiosa 08_01_2026 Italiano

Crece la cristianofobia en España, un país en el que el Gobierno de Sánchez y sus aliados de la izquierda populista tendrán que responder pronto por la corrupción sistemática y que ya está a merced de continuas investigaciones, escándalos y juicios. En este contexto, nada tranquilo, varios “alborotadores” aún no identificados (pero presumiblemente vinculados al extremismo islámico y/o comunista) han cometido varios actos alarmantes de cristianofobia.

En particular, este tipo de cristofobia se manifiesta no solo en actos de blasfemia, secuestro y robo del Santísimo Sacramento, sino también en el “martirio de las cosas”, es decir, en los ataques a los símbolos cristianos, mostrando así su violento odio hacia Cristo y hacia la historia y la tradición del país. Por ejemplo, el pasado 28 de diciembre, en el Monasterio de la Santa Espina, en Valladolid, el Santísimo Sacramento fue profanado. Las sagradas hostias que se encontraban dentro del tabernáculo fueron robadas, un hecho que constituye “una ofensa de especial gravedad al Señor y a la Iglesia católica, ya que el Santísimo Sacramento es la presencia real de Jesucristo en el pan y el vino, transformados en su Cuerpo y su Sangre después de la consagración”, ha declarado el Arzobispado de Valladolid, que añade: “Lamentamos tener que denunciar por segunda vez en el mismo año la profanación del sagrario de una de nuestras iglesias. E invitamos de nuevo a todos los fieles de Valladolid a rezar para reparar este acto sacrílego, así como a cuidar la celebración de la Eucaristía y la conservación del Santísimo Sacramento en el sagrario”.

Monseñor Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valladolid, ha celebrado el pasado sábado 3 de enero una ceremonia de reparación “por el daño causado al Santísimo Sacramento de la Eucaristía”. En los meses anteriores se habían denunciado otros casos graves sin que, hasta ahora, se haya llevado a los culpables ante la justicia. En concreto, el domingo 27 de julio, el vicario general de la archidiócesis de Oviedo, Adolfo Mariño, presidió una misa de reparación en la iglesia de Santa Teresa de Soto, en Trubia, después de que unos desconocidos irrumpieran en la iglesia en la madrugada del 18 de julio cometiendo “un acto de profanación y grave sacrilegio contra el Santísimo Sacramento” y robando varios vasos sagrados utilizados en el culto. Para empeorar las cosas, era ya el tercer “ataque” a la iglesia de Trubia en menos de un mes, en el que ya se habían destrozado las vidrieras y pintado las paredes exteriores.

El mes de agosto pasado registró el mayor número de profanaciones, actos blasfemos y sacrílegos en España, con siete ataques a iglesias católicas, según denunció el Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia (OLRC), que invitaba a “no normalizar el hecho de que cada día se produzcan ataques a iglesias, agresiones a fieles o profanaciones”, también porque violan la libertad religiosa, reconocida en el artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y también en el artículo 16 de la Constitución española. En concreto, los ataques se produjeron entre el 11 y el 31 de agosto.

El 11 de agosto se produjo un acto de vandalismo en la iglesia parroquial de Santa Catalina (Rute, Córdoba), donde se vertió pintura negra sobre los escalones de la iglesia; el 13 aparecieron pintadas ofensivas en la iglesia parroquial de la Virgen del Carmen (Palma, Islas Baleares); el 17, un hombre norteafricano incendió una iglesia parroquial en Albuñol (Granada) tras dañar varias imágenes religiosas; el 24, una mujer africana entró en la iglesia de Yeles (Toledo) y destrozó varias imágenes religiosas; el 31 de agosto, activistas de “Futuro Vegetal” lanzaron pintura contra la Sagrada Familia de Barcelona, en protesta por la “complicidad” de los políticos en los incendios del país.

Aún más graves fueron los “incidentes” ocurridos los días 12 y 14 de agosto. El 12 de agosto, una persona transgénero procedente de Sudamérica profanó la Capilla de la Adoración Eucarística Perpetua de Valencia. El individuo irrumpió en la capilla, se acercó al altar y destruyó la custodia, lanzando insultos a los fieles, mientras que dos días después, el 14 de agosto, durante la celebración eucarística, se produjo una violenta agresión en la catedral de Valencia contra el sacristán y los feligreses.

La sucesión de ataques contra Cristo vivo y verdadero en sus restos eucarísticos, las iglesias y los lugares de culto católicos demuestra que la violencia y el odio contra los cristianos en España están aumentando gravemente y son demasiado tolerados por las autoridades competentes. ¿No sería mejor que en Bruselas se nombrara por fin un coordinador para supervisar y combatir la cristianofobia y tal vez también la corrupción sistemática de la izquierda, en lugar de pedir a España que aboliera la festividad del 6 de enero, día de la Epifanía y de los Reyes Magos?