Arraigarse en Jesús
Tened cuidado de vosotros (Lc 21,34)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.
Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».
(San Lucas 21,34-36)
Si centramos nuestra vida solo en lo que es pasajero, acabaremos persiguiendo preocupaciones y placeres que son inútiles o perjudiciales. Cuando llega una tormenta, nos damos cuenta de si nuestras almas están firmemente cimentadas en la roca de la fe en Jesús o en la arena de nuestra vanagloria. Reflexiona sobre qué aspectos de tu vida aún no están firmemente arraigados en Jesús y evalúa cómo puedes fortalecerlos y mejorar en esas áreas.
