Santos Ponciano e Hipólito por Ermes Dovico
ALEMANIA

Un obispo impone la teoría de género en los colegios católicos: las familias se rebelan y el Vaticano guarda silencio

Está ocurriendo en Hamburgo: el obispo ultraprogresista Hesse, abanderado de la sinodalidad alemana, impone cursos de educación sexual en los colegios católicos inspirados en la teoría de género, en contra de la voluntad de los padres, que han recurrido al Papa y al Dicasterio de los Obispos. Pero llevan seis meses esperando una respuesta que no llega y el 20 de agosto comienzan los cursos.

Ecclesia 13_08_2026 Italiano

Padres contra un obispo ante el silencio del Vaticano. El caso que nos llega desde Alemania (ça va sans dire) indigna, pero al mismo tiempo invita al optimismo por la capacidad de reacción de una parte considerable de los laicos. Nos encontramos en Hamburgo, una archidiócesis que ya estaba en el punto de mira tras la dimisión que monseñor Stefan Hesse (en la foto) presentó en 2021 por los “errores procedimentales personales” cometidos en el expediente de abusos durante los años en que fue vicario general en Colonia. El Papa Francisco devolvió inmediatamente esa dimisión al remitente.

Y de esta manera, el progresista Hesse ha seguido al frente de la archidiócesis de Hamburgo y ha seguido causando estragos. A él se debe la aprobación definitiva del nuevo marco de referencia para la educación sexual en los colegios católicos inspirado en la denominada “pedagogía de la diversidad”. Una novedad bajo el lema “Männlich, weiblich, divers” (Masculino, femenino, diverso) que se ha ganado el aplauso de los medios anticlericales, pero que ha desatado la protesta de cientos de familias que envían a sus hijos precisamente a esas escuelas. Según ellos, un “marco conceptual” de este tipo “fomenta la sexualización deliberada de niños y jóvenes, menosprecia, distorsiona o rechaza la visión católica de la sexualidad, el matrimonio y la familia, y difunde activamente contenidos ideológicos relacionados con la sexualidad y la identidad sexual”.

Por mucho que se hable de sinodalidad -de la que Hesse es gran defensor en Alemania-, los padres no se enteraron de la existencia de un documento de tal envergadura hasta que ya estaba hecho, y ni siquiera a través de los propios colegios. Sin diálogo y sin consulta. Y la puerta ha seguido cerrada también después, cuando las familias se organizaron en una “Red para la protección y la prevención de la infancia”. Tras repetidas peticiones de reuniones, el grupo que representa a cientos de padres ha sido recibido solo una vez, en diciembre de 2025, por el arzobispo. La voz combativa de estos padres alarmados es la de Varinia Arauco Vera, una madre de origen peruano a la que Hesse —durante mucho tiempo presidente de la Comisión para los migrantes y los refugiados en el seno de la Conferencia Episcopal Alemana— no ha hecho caso, rechazando cualquier petición de entablar un diálogo. La archidiócesis de Hamburgo ha decidido seguir adelante a toda máquina y se ha atrincherado tras un documento elaborado en el marco del controvertido “Camino Sinodal alemán”.

Aunque no sorprende la postura ideológica de una diócesis alemana ni la intolerancia mostrada por Hesse ante una protesta tan masiva de los padres, lo que sí preocupa es el silencio de la Santa Sede. Y es que no hay duda de que Roma está al corriente de la situación. El pasado mes de febrero, la Red de Familias escribió una carta-súplica directamente al Papa, que fue entregada al nuncio apostólico en Alemania. En el texto, los padres firmantes han enumerado con claridad los puntos controvertidos: la promoción de formas de sexualización precoz, incluso a través de métodos didácticos interactivos desde primer curso de primaria; la colaboración con organizaciones y activistas en el ámbito de la educación sexual; y la falta de claridad sobre el derecho a no hacer que sus hijos participen en unidades didácticas sobre temática LGBT propuestas en los colegios católicos.

Las familias han explicado al Pontífice que han intentado entablar un diálogo con Hesse, pero que se han topado con la falta de disposición a modificar los puntos centrales del documento. Por este motivo han pedido abiertamente al Papa que “detenga esta iniciativa” ayudándoles a “proteger la fe y la pureza de nuestros hijos”. La Red de padres explica a Prevost que, ante estos programas adoptados por la archidiócesis de Hamburgo en nombre del Camino Sinodal, “los migrantes ya no sienten que la Iglesia católica de este país es su hogar”. Una afirmación que bastaría para decretar el fracaso de la labor de Hesse también como obispo responsable del dossier de los migrantes en la Conferencia Episcopal Alemana.

En cualquier caso, la carta sigue sin respuesta seis meses después y desde Roma no se ha hecho nada para detener el programa de Hamburgo. Los padres, aunque decepcionados, no se han desanimado y han seguido luchando. Así, hace dos meses presentaron una denuncia canónica contra Hesse ante el dicasterio para los obispos, dirigido actualmente por monseñor Filippo Iannone. Sin embargo, el tiempo pasa y el próximo 20 de agosto entrará oficialmente en vigor el documento que se aplicará en quince colegios católicos.

¿Queda aún esperanza de que Roma haga algo contra quienes quieren centrar la educación de los niños en la “diversidad sexual”, en la aceptación de todas las identidades de género, presentando la anticoncepción como único método de control de la natalidad y equiparando el modelo de familia cristiana con la “diversidad de formas de vida”?