San Roberto Belarmino por Ermes Dovico
ENCUENTRO ENTRE XI Y TRUMP

Otra oportunidad más para pedir la libertad de Jimmy Lai

Trump y Xi Jinping se reunirán el 24 de septiembre en Estados Unidos. Y por ello, la Comisión para la Libertad Religiosa (USCIF) ha pedido que se vuelva a solicitar la liberación de Jimmy Lai y de otros presos de conciencia en China. La puesta en libertad del pastor Ezra Jin Mingri demuestra que no es un esfuerzo en vano.

Internacional 17_09_2026 Italiano English

La Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF) insta al presidente Donald Trump a que solicite a Xi Jinping la liberación de Jimmy Lai y de otros presos de conciencia recluidos en las cárceles chinas. El editor y empresario católico de Hong Kong de 78 años lleva cinco años en prisión, casi siempre en régimen de aislamiento. Condenado a 20 años en virtud de la nueva Ley de Seguridad Nacional, es como si el régimen chino lo hubiera condenado a muerte. Se desconocen sus condiciones de salud. Pero el hecho de que los guardias de la prisión de Stanley (Hong Kong) se estén preparando para gestionar su posible fallecimiento en la celda no promete nada bueno.

El presidente chino viajará a EE. UU. el próximo 24 de septiembre. Sin duda, los dos jefes de Estado hablarán de inteligencia artificial y de acuerdos económicos, pero la USCIRF, una comisión bipartidista del Gobierno federal creada por el Congreso, considera que introducir también el tema de la libertad religiosa en China es importante y útil, tal y como demuestran los acontecimientos posteriores a la última reunión entre Trump y Xi. “Durante su encuentro en Pekín a principios de este año, el presidente Trump dejó claro al presidente Xi que Estados Unidos defiende la libertad religiosa, al pedir la liberación de los presos de conciencia”, es decir, aquellos encarcelados por delitos relacionados con la negación de la libertad religiosa, tal y como ha declarado Asif Mahmood, presidente de la USCIRF.

En su informe anual de 2026, la USCIRF ha recomendado al Departamento de Estado estadounidense que volviera a clasificar a China como país de especial preocupación. “En su Informe Anual de 2026 —se lee en la recomendación—, la USCIRF recomendó al Departamento de Estado de Estados Unidos que reclasificara a China como país de especial preocupación (CPC) por las violaciones sistemáticas, continuas y graves de la libertad religiosa”.

Pedir la liberación de un preso de conciencia o de una persona perseguida por sus creencias religiosas no es un esfuerzo en vano. De hecho, China puso en libertad al pastor protestante “clandestino” (es decir, no afiliado a la Iglesia reconocida, la de las Tres Autonomías) Ezra Jin Mingri aproximadamente dos meses después de que el presidente Donald Trump hubiera pedido públicamente su liberación. Jin, detenido por las autoridades chinas el 10 de octubre de 2025, se reunió con su familia en Los Ángeles el 3 de julio, a tiempo para las celebraciones del 250.º aniversario de los Estados Unidos.

El Congreso había instado a Trump a aprovechar la cumbre entre Estados Unidos y China para abogar por la liberación de Jin, junto con la de Jimmy Lai. La primera se ha conseguido, la segunda no. O, al menos, todavía no. Pero sería importante acelerar los trámites, porque Jimmy Lai no puede permanecer mucho más tiempo en prisión en esas condiciones.

De hecho, según una fuente con conocimiento directo de las operaciones penitenciarias, citada en un nuevo informe publicado por la Fundación del Comité por la Libertad de Hong Kong (Cfhk), los guardias de la prisión de Stanley, en Hong Kong, han simulado los procedimientos que se aplicarían en caso de que Jimmy Lai falleciera en su celda. El informe de la CFHK documenta el hacinamiento crónico, además del uso creciente de aislamiento punitivo (que viola las normas internacionales) y nuevas negligencias médicas potencialmente mortales.

Frances Hui, autora del informe de la Cfhk, ha declarado: “El Gobierno chino sigue afirmando que Jimmy Lai goza de buena salud y recibe la atención médica adecuada. Sin embargo, su familia ya no recibe información médica actualizada, se deniegan los peritajes independientes y el personal penitenciario ha elaborado un plan de acción en caso de que falleciera bajo custodia”.

De cara a la reunión prevista entre Trump y Xi para el 24 de septiembre, la CFHK también sostiene que la liberación de Jimmy Lai debería ser una condición para obtener concesiones diplomáticas y económicas.

Jimmy Lai es ciudadano británico, por lo que una intervención del presidente de EE. UU. –por muy influyente que sea- resultaría menos eficaz. Una cosa es conseguir la liberación de un ciudadano propio y otra muy distinta es defender una causa de principios. Jimmy Lai es un preso político de alto perfil para Pekín. Con sus publicaciones, sobre todo el diario Apple Daily (hoy cerrado), era una voz crítica con el régimen comunista, cuando en Hong Kong aún se podía escribir y hablar libremente.

Pero si la acción diplomática de Trump tiene sus límites, ¿qué está haciendo el Reino Unido para intentar salvar a uno de sus ciudadanos? El Gobierno británico entonces en el poder (primer ministro: Keir Starmer) condenó el veredicto del tribunal de Hong Kong el 15 de diciembre de 2025. El Gobierno británico ha planteado el caso en repetidas ocasiones, tanto en las relaciones bilaterales con Pekín —incluso durante el viaje de Keir Starmer a China (a principios de este año)— como a través del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Pero no ha conseguido nada. “Ha sido una lástima que lo único que haya salido de este viaje [de Starmer a China, nota del editor] haya sido la colaboración en torno a Johnnie Walker y no a Jimmy Lai”, ha declarado el último gobernador británico de Hong Kong, Chris Patten, refiriéndose a la reducción de los aranceles sobre el whisky acordada entre ambos países durante la visita de Starmer. En cuanto a Jimmy Lai, en cambio, “nos han dicho que el primer ministro planteó el caso de Jimmy Lai. Lo que no sabemos es qué respondieron los chinos”.