Santos Cirilo y Metodio

El mismo día de san Valentín, el obispo de Terni martirizado en Roma, la Iglesia celebra la fiesta de los santos hermanos Cirilo y Metodio, evangelizadores de los pueblos eslavos y proclamados copatronos de Europa por Juan Pablo II

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El mismo día de san Valentín, el obispo de Terni martirizado en Roma, la Iglesia celebra la fiesta de los santos hermanos Cirilo y Metodio, evangelizadores de los pueblos eslavos y proclamados copatronos de Europa por Juan Pablo II con la carta apostólica Egregiae Virtutis del 31 de diciembre de 1980. En 1985, el santo pontífice polaco también dedicó a ambos hermanos una encíclica (como había hecho anteriormente León XIII), la Slavorum Apostoli, en la que escribió que «Cirilo y Metodio son como los eslabones de unión, o como un puente espiritual, entre la tradición oriental y la occidental, que confluyen en la única gran tradición de la Iglesia universal. Para nosotros son paladines y a la vez patronos en el esfuerzo ecuménico de las Iglesias hermanas de Oriente y Occidente para volver a encontrar, mediante el diálogo y la oración, la unidad visible en la comunión perfecta y total. […] La unidad es el encuentro en la verdad y en el amor que nos han sido dados por el Espíritu» (n. 27).

Cirilo y Metodio nacieron en Tesalónica (la actual Salónica) de una familia noble. El padre era el drungario, un gobernador militar, de dicha ciudad griega, en la que había una fuerte presencia eslava, hecho que le hizo dominar la lengua hablada por este pueblo. Metodio (aprox. 815/820-885) era el mayor y pronto obtuvo el cargo de arconte, que abandonó al cabo de poco tiempo para retirarse a un monasterio en Bitinia. Costantino, que después tomará el nombre religioso de Cirilo (aprox. 827-869), estudió en Constantinopla filosofía y teología y dio prueba de su genio lingüístico: además del griego y el eslavo, hablaba árabe, hebreo y siriaco. Recibió las sagradas órdenes y el patriarca de Constantinopla quiso que fuera su secretario. Sin embargo, al cabo de poco tiempo Cirilo prefirió retirarse a un monasterio en el Mar Negro, en el que vivió algunos meses antes de volver a Constantinopla para enseñar filosofía, mereciendo el apelativo de «Filósofo».

Seguidamente, las vidas de Cirilo y Metodio confluyeron. Se les encomendaron diversas misiones a ambos hermanos, una de las cuales produjo un cambio en sus vidas: Ratislav, soberano de la Gran Moravia, le pidió al emperador bizantino Miguel III «un obispo y maestro […] que fuera capaz de explicar su fe cristiana en nuestra lengua». Los dos santos llegaron a ese territorio -que en esa época incluía la República Checa, Eslovaquia, Hungría y parte de Austria, Croacia, Alemania, Polonia, Rumania, Eslovenia, Serbia y Ucrania- hacia el año 863, llevando consigo textos de la Biblia traducidos por ellos en eslavo antiguo y escritos en un nuevo alfabeto, que había sido elaborado directamente por Cirilo con la ayuda de Metodio. Ese alfabeto se llamó glagolítico (de glagol, «palabra»), del cual deriva el cirílico, llamado así en honor del nombre del santo. Los hermanos dedicaron todo su talento y energía a la evangelización de esas tierras, soportando con paciencia algunas incomprensiones con el clero alemán, junto a otros sufrimientos.

Nicolás I (†867), al que llevaron como don las reliquias de san Clemente, les convocó en Roma para hablar sobre la cuestión del uso litúrgico de la lengua eslava; pronto quedó convencido de lo bueno de su obra. Su sucesor, Adriano II (†872) aprobó los libros litúrgicos eslavos; durante su pontificado, Cirilo hizo los votos religiosos y se puso el hábito. Murió en Roma el 14 de febrero del 869. La actividad apostólica de Metodio continuó. Fue consagrado obispo de Sirmio, en la antigua Panonia. Estuvo dos años en la cárcel, de la que salió gracias a la intervención personal del papa Juan VIII. El nuevo soberano de la Gran Moravia, Svatopluk, se enfrentó a él y llegó a insinuar dudas sobre su ortodoxia, pero el encuentro con Juan VIII sirvió para rehabilitarlo del todo de las falsas acusaciones que le había hecho el rey. Así pudo proseguir su apostolado entre los eslavos hasta su muerte, acaecida el 6 de abril del 885.

Patronos de: Europa; Bulgaria, Macedonia, Montenegro, Moravia, República Checa, Rusia

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