San Leónidas de Alejandría por Ermes Dovico

San Casimiro

Al príncipe santo, patrono de Lituania y Polonia, le bastaron poco más de 25 años de vida para que su pueblo le amara

Santo del día 04_03_2024 Italiano English

Al príncipe santo, patrono de Lituania y Polonia, le bastaron poco más de 25 años de vida para que su pueblo le amara y le llamara “defensor de los pobres” al constatar, día tras día, sus virtudes cristianas. Tercero de los trece hijos de Casimiro IV, rey de Polonia, y de Isabel de Habsburgo, san Casimiro (1458-1484) nació en el palacio real de Cracovia. A los nueve años su educación fue confiada a Jan Dlugosz, sacerdote e historiador polaco, que se distinguía por su religiosidad y su fidelidad a la patria. El muchacho, animado por una ardiente piedad, fue instruido en el arte de gobernar por Dlugosz y otro profesor, el italiano Filippo Buonaccorsi, conocido también como Calímaco.

Cuando tenía unos 13 años, varios nobles húngaros, descontentos del reinado de Matías Corvino, le ofrecieron la corona de Hungría y su padre le nombró cabeza del ejército. Era la época en la que esas tierras eran objeto del asedio continuo por parte de los turcos, los cuales, en 1444, habían derrotado a los cristianos en la batalla de Varna, durante la cual había muerto el tío de Casimiro, Vladislao III, rey de Polonia y Hungría. El jovencísimo príncipe, que en esa corona veía la posibilidad de defender una Europa cristiana, inicialmente aceptó la propuesta de los nobles húngaros y partió con su expedición. Sin embargo, no tardó mucho en volver a Polonia por razones de prudencia (sus tropas eran numéricamente inferiores), incluso tal vez antes de tener conocimiento de la invitación del papa Sixto IV - que mientras tanto había hecho un llamamiento a su padre - a que desistiera. El hecho es que, a partir de entonces, Casimiro no se dejó implicar de nuevo en campañas de conquista y se dedicó a la política interior del reino.

Siempre que veía las necesidades de los huérfanos, viudas y otras personas necesitadas se las indicaba de inmediato a su padre, regalaba sus bienes y defendía a estas personas en caso de injusticia. Esta atención suya hacia los últimos tenía un origen: pasaba gran parte de su tiempo en la iglesia, participando con fervor en la liturgia y sumergiéndose en la oración con tanta entrega que a veces se olvidada de comer. A menudo, por la noche, se arrodillaba delante de las puertas cerradas de las iglesias, sin preocuparse de las inclemencias del tiempo.

En 1479, cuando el rey se trasladó a Lituania durante cinco años, Casimiro asumió la regencia de Polonia, gobernando siempre con gran sabiduría y dando ejemplo de un modo de hacer política realmente encarnada en la fe, que para él venía antes de todo. Así, cuando su padre le pidió que se casara con la hija del emperador Federico III porque ese matrimonio consolidaría el reino, el santo se opuso: no podía y no quería porque había consagrado su virginidad a Dios. Entre ayunos y oraciones, vivió en castidad hasta el último de sus días terrenales, y es por este motivo por el que, a menudo, es retratado con un lirio y es invocado de manera especial contra las tentaciones carnales. Murió de tuberculosis el 4 de marzo de 1484. Por su filial devoción a la Virgen, en su ataúd se puso una copia de su himno mariano preferido: Omni die dic Mariae mea laudes anima, “cada día mi alma canta las alabanzas de María”.

Patrono de: Lituania, Polonia, los jóvenes