• LOCURAS CLIMÁTICAS / 3

¿Recursos agotados? Es sólo propaganda para imponer leyes "verdes"

Acerca de la cuestión de los recursos naturales también se ha impuesto una idea falsa en la opinión pública. El hombre consume pero también produce mucho más: de hecho, los recursos naturales no están definidos por la naturaleza como nos quieren hacer creer, sino por el hombre, que con su inteligencia y creatividad sabe utilizar los elementos de la naturaleza.

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El tema de los recursos está vinculado a la grave distorsión de la realidad de la naturaleza, y además es la fuente de un malentendido muy serio. En los últimos tiempos también el papa Francisco ha citado en una entrevista el Overshoot Day (el día en que se excede el límite), esto es, el día en que la humanidad termina de utilizar todos los recursos generados en un año. Este año habría caído en el 29 de julio y, obviamente, cada año se adelanta el día en que la Tierra entra en "reserva": para dar una idea, en 2008 el Overshoot Day se fijó en el 23 de septiembre. Es como si se quisiera decir: las cosas no sólo van mal, sino que empeoran cada vez más y la catástrofe está cerca. Pero en realidad, si fuera cierto que durante muchos años el hombre ha vivido mucho más allá de los límites permitidos por la finitud de la Tierra, sería sorprendente que todavía siguiéramos aquí, y además en buena forma.

Esta cuestión está estrechamente vinculada a la del cambio climático, no sólo por el resultado que se prevé –vaya como vaya, será una catástrofe-, sino también por la idea de esta utilización de recursos que va mucho más allá de los límites y que, por una parte, provocaría un aumento del calentamiento global y por otra, el agotamiento de los recursos.

Parece puro sentido común pensar que, puesto que la Tierra es finita, también los recursos disponibles son limitados. En realidad no es así y el quid de la cuestión es precisamente el concepto de recursos. La teoría de la "Tierra en reserva" implica que el concepto de recurso está definido por la naturaleza.

Los que apoyan esta teoría utilizan el clásico ejemplo de la tarta (o también el del bote de caramelos): sólo hay una tarta disponible al día, que satisface adecuadamente a doce niños; si los niños aumentan, no habrá suficiente para todos, así que o alguien se queda sin ella o todos  comerán por debajo de sus necesidades; o bien si alguien codicioso se come una ración doble, entonces alguien se quedará sin ella. Así, se dice, funcionan los recursos que la Tierra nos pone a nuestra disposición; y de aquí viene también todo el discurso -con los consiguientes acuerdos internacionales- de los países ricos que tienen que compensar a los países pobres por lo que han consumido para hacerse ricos (y de este modo contaminar y cambiar el clima). Además, si el pastel se reparte y los niños empiezan a ser demasiados, aparece el problema de cómo limitar a los niños (el discurso de la sobrepoblación).

Pero la realidad nos dice que este concepto de recurso, tal como lo define la naturaleza, está totalmente equivocado. Si así fuera, la cantidad de recursos debería ser un dato conocido, medible e inmutable. Y no es el caso en absoluto. Todo lo contario: a lo largo de la historia los recursos siempre se han diversificado y multiplicado. Si pensamos en los minerales, por ejemplo, vemos que en el siglo XX las reservas conocidas de todos los minerales se han multiplicado (y los costes han disminuido) en una medida mucho mayor respecto al aumento de la población, que aun así en un siglo se ha cuadruplicado. Sólo entre 1950 y 1990 la disponibilidad de bauxita aumentó en un 1.436%, el cromo en un 500%, el cobre en un 250%, el hierro en un 663%, y así sucesivamente. En el mismo período, las reservas conocidas de petróleo aumentaron en un 863%.

Aquí no es posible tratar el tema con más profundidad (para más información, consulte el libro de R. Cascioli-A. Gaspari, I padroni del pianeta, Piemme 2009), pero veamos algunos puntos fundamentales para entender esta cuestión.

En primer lugar, ¿qué es lo que define a recurso como tal? Cualquier diccionario lo explica: es un medio para satisfacer una necesidad. El agua no es un recurso en sí mismo, sino que lo es porque responde a una necesidad, aunque sólo sea para ser observada, como en el caso de los lagos, mares o arroyos de montaña. En primer lugar, entonces, tenemos que reconocer que lo que define el recurso es la necesidad del hombre que, a su vez, da un valor a lo que hay en la naturaleza. Por lo tanto, la relación entre el hombre y los recursos, en su esencia, no es conflictiva.

En segundo lugar: precisamente por lo que acabamos de decir se deduce que los recursos tienen valor en la medida en la que sirven para algo. No nos interesa el recurso en sí mismo, sino el servicio que nos ofrece. El petróleo es un recurso porque, por ejemplo, es un combustible que permite que los automóviles se muevan.

Además, el elemento fundamental gracias al cual se puede definir un recurso como tal es el trabajo del hombre. Si pensamos en cualquier mineral, hay detrás de él un trabajo de exploración, extracción, procesamiento, etcétera. Y esto también se aplica a los recursos más "naturales", como el agua: de hecho, nadie va a beber y tomar agua de la fuente, nos llega directamente a casa gracias al trabajo de quienes han diseñado y construido acueductos, tuberías, sistemas de agua potable y de purificación, bombas, grifos, etcétera.

Otro elemento a destacar es el hecho de que, aunque siempre hablamos de recursos consumidos, nunca mencionamos el hecho de que también se producen recursos. Hay diferentes formas de producirlos, una de ellas es la sustitución y creación de materiales cada vez más eficientes y menos costosos. Por ejemplo, la introducción de metales para la construcción de barcos ha salvado a Europa de la deforestación; o por ejemplo la mayoría de la ropa que llevamos hoy en día, que está hecha de fibras sintéticas creadas en laboratorio. Y podrían darse otros muchos ejemplos.

Pero, ¿se podría aplicar también este discurso a los llamados recursos no renovables? ¿Como el agua, por ejemplo? Por supuesto. Basta pensar en las grandes innovaciones tecnológicas: las plantas de agua potable, el sistema de riego por goteo (que permite un enorme ahorro en el consumo de la agricultura, responsable del 70% del consumo mundial de agua), las plantas de desalinización, las plantas de purificación y reciclaje de agua.

La conclusión es clara: no es la naturaleza la que define el recurso, sino el hombre y su capacidad y creatividad para utilizar los elementos de la naturaleza. El único recurso real es, por lo tanto, el hombre. A quien hay que temer es a los estados o entidades supranacionales que, por una u otra razón, quieren limitar la presencia del hombre o enjaular su creatividad, vinculándola a leyes y reglamentos que tienen precisamente el propósito de demostrar que es necesario limitar la presencia y la actividad del hombre. Exactamente como está sucediendo con las leyes ecologistas y "contra el cambio climático".

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