San Atanasio por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

Queremos ver a Dios

Quien me ha visto a mí ha visto al Padre (Jn 14,9)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».

Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».

Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.

En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».

(San Juan 14, 7-14)

El apóstol Felipe pide señales evidentes, pero Jesús nos invita a una mirada más profunda: en él, el Padre ya es visible. No sirve de nada buscar en otra parte lo que está presente en la relación con Cristo. La fe se convierte en reconocimiento y confianza en las obras que revelan a Dios. Creer en Jesús tiene el efecto práctico de generar obras que prolongan su presencia en el mundo. ¿Eres capaz de reconocer la acción de Dios en las experiencias concretas de tu vida? ¿Pides señales como Felipe o sabes leer las que ya se te han dado? ¿Tu fe se traduce en obras que hacen visible aquello en lo que crees?