• NEGOCIO INFERNAL

Pornhub elimina millones de videos con menores abusados, pero los medios lo absuelven

Pornhub retira casi el 70% de su contenido, que también presenta a menores violadas y abusadas, a veces incluso por padres adoptivos. Son 40 las víctimas que han denunciado la página web, mientras que una investigación del periódico The New York Times ha puesto de relieve el problema. Lástima que los grandes medios absuelvan al gigante de la pornografía, hablando de problemas relacionados con la privacidad de los videos. Pero The Guardian va contra la corriente, explicando que la pornografía instiga la pedofilia.

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Crece el número de depredadores sexuales de niños. Y crece gracias a la pornografía, un negocio que viaja legalmente en Internet, facturando miles de millones de dólares al año. A la cabeza de todo está Pornhub que ha sido objeto de varias investigaciones que revelaron que esta página web contiene millones de videos que tienen como protagonistas a menores y niños que son víctimas de tráfico sexual, violados y torturados.

La noticia fue reportada por el The New York Times, a lo que siguió la decisión de Visa y Mastercard de prohibir los pagos en estas páginas con sus tarjetas de crédito y la movida del gigante de la pornografía online que ha asegurado que sacará la gran mayoría de los contenidos (de los 13 millones de videos, solo quedarán 4). Una cifra enorme, por lo que es muy poco probable que los propietarios del portal no estuvieran al tanto del crimen con el que estaban colaborando. Pero entonces, ¿por qué se siguió la investigación, en lugar de condenar a los propietarios y cerrar Pornhub, para eliminar los videos ofensivos? ¿Por qué la afirmación moralista “la seguridad de nuestra comunidad es nuestra máxima prioridad” fue suficiente para tranquilizar al público, haciendo que la industria de la perversión parezca limpia?

La mayoría de los grandes medios han absuelto a Pornhub, reduciendo el tema a un problema de privacidad, como si el principal problema fueran los videos subidos sin el consentimiento de los sujetos filmados. El título del periódico italiano La Stampa, por ejemplo, dice: “Pornhub elimina la mitad de los videos en línea: no provienen de cuentas verificadas”. En cambio, La Repubblica titula: “Estados Unidos, Pornhub elimina dos tercios de los videos”. De hecho, en un artículo de Il Post se lee: “En muchos casos los videos no eran sobre actos sexuales, sino sobre abuso, violencia e incluso violación”, pero ¿qué son las violaciones sino actos sexuales violentos? Y qué pasa con el hecho de que todo empezó con la denuncia de 40 víctimas de tráfico sexual, filmadas mientras sufrían abusos e incluso detenidas en hoteles donde se realizaba el rodaje. ¿El problema es de verdad la privacidad o la violencia sufrida y patrocinada por el portal? ¿Cómo justificar, por ejemplo, la historia de Cali, también contada por el NYT, una niña china adoptada por una familia estadounidense que la obligó a aparecer en un video de pornografía infantil cuando solo tenía 9 años?

A explicar por qué la página porno siempre se sale con la suya fue The Guardian con un artículo titulado “El incesto pornográfico en línea significa normalizar el abuso infantil, dicen las asociaciones”. Vanessa Morse, directora ejecutiva de Cease UK (Centre to End All Sexual Exploitation), dijo: “La cantidad de dinero que la industria del porno gana con estos videos de fantasía de abuso y violación infantil es asombrosa”. Basta saber que un video en el que un padre adoptivo tortura a su aterrorizada hija tuvo 50 millones de visualizaciones, lo que significa millones de dólares de ganancias para la página web.

Morse, preocupada de que el gobierno británico sea demasiado blando con las sanciones y la imposición de prohibiciones, luego enfatizó que la pornografía con menores “se ubicará en la segunda categoría (de delitos, ed), que no es la más grave. Nos parece increíble que no la pongan en la categoría más grave”. Pero también los medios, además de desviar la atención, son explícitamente indulgentes: nuevamente en el artículo de Il Post se argumenta que no debemos “cometer el error de juzgar problemático o merecedor de censura los videos que muestran prácticas sexuales no convencionales, incluso violentas o perturbadoras”. Lamentablemente Morse señala que “las grandes cantidades de pseudo material de abuso en las páginas pornográficas están normalizando preferencias extremas”.

Justamente, el hecho de que Pornhub no haya pasado por un juicio severo es escandaloso no solo cuando piensas que hay una serie, “hecha exclusivamente para Pornhub”, en donde se muestra a los padres abusando de niños adoptados (presentando además el incesto, ed), pero también porque “las mentes de los visitantes que comienzan con una 'dosis' de pornografía y luego van en busca de algo cada vez más extremo”, continúa Morse. “Las personas que las miran (las páginas web, ed) están tentados a buscar cada vez más material extremo... sitios como Pornhub normalizan comportamientos que hace 10 años se habrían considerado desviados”, dijo Amanda Naylor, una de las líderes de la organización sin fines de lucro Barnado's, activa en el campo de la protección infantil.

Naylor agregó que, para los depredadores de niños, “normalizar y alentar el abuso [infantil] puede intensificar su comportamiento (contra los menores, ed)”. Finalmente, “los niños adoptados son inherentemente vulnerables y aquí son fetichizados”. La organización también denuncia el creciente número de víctimas de este mercado, tanto las maltratadas como las que se convierten en depredadoras por estar expuestas a la pornografía desde temprana edad, a la que acceden desde sus dispositivos digitales: “Trabajamos con jóvenes que han mostrado comportamientos sexuales nocivos y que terminaron en el sistema penal por haber visto comportamientos repetidos en sitios pornográficos: golpes, bofetadas, patadas, puñetazos”.

Sin embargo, las autoridades eran muy conscientes del problema mucho antes del artículo del NYT: en 2018 el Hospital para niños Children's Mercy de Kansas City reveló que “aproximadamente la mitad de los depredadores (de menores, ed.) son menores”. Jennifer Hansen, pediatra, agregó que “la cosa impresionante es que muchos de estos abusos sexuales son violentos” y que “el abuso sexual de alguien es un comportamiento aprendido”. Se habló de niños que ya estaban expuestos a la pornografía a los 4 o 5 años. El año anterior, la policía británica notificó 40.000 señalaciones de niños que habían violado a otros niños (se verificaron 2.625 casos en la escuela).

Finalmente, como informó en otro artículo The Guardian: “Ha habido un aumento año tras año en las imágenes de abuso infantil que circulan en línea y cada mes 900 niños son puestos bajo tutela y alrededor de 700 hombres son arrestados”. Michael Sheath, quien desde hace 33 años trabaja en el sector de la recuperación de los violadores, describe el “peligroso cambio cultural en el perfil de los delincuentes, causado por el enorme cambio que está produciendo en la mente de los adolescentes la pornografía cada vez más extrema”.

Si de hecho “antes de Internet había un límite en la cantidad de pornografía que podías consumir... y había un estigma en su consumo”, hoy “en los sitios tradicionales de pornografía, puedes ver que hay secciones de 'adolescentes', secciones de 'madre e hijo' pero para “mirarlo ya debes haber bajado el umbral de lo que es aceptable”. Por lo tanto, Sheath rechaza la creencia popular de que estos depredadores “nacieron pedófilos. No es lo que pienso. Creo que muchos de los hombres con los que trabajamos siguen lo que yo llamo un camino potencialmente en aumento”, que el porno conduce a material cada vez más desviado: “Lo que vemos a diario es la fusión de un fácil acceso a la pornografía hardcore y desviada, y un interés por abuso sobre menores. La conexión es inequívoca”. Es por eso que la Coalición de Rescate Infantil (Child Rescue Coalition) ha lanzado un lema: “Deja de llamarlo pornografía infantil, es material de abuso sexual de menores”.

Si la televisión y los periódicos fueran coherentes, ahora estarían llenando sus titulares con este escándalo. Pero sabemos que imponer restricciones a la sexualidad (a menos que se trate de ridiculizar a un sacerdote) significaría contradecir el poder progresista al cual le sirve.

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