• LA ENTREVISTA

“Pío XII: controversias instrumentales, su santidad está clarísima”

“Es muy grave afirmar que el papa Pacelli no tenía alguna intención de salvar a los judíos, porque es un juicio moral”. “Toda la documentación existente niega la presunta insensibilidad al sufrimiento de los judíos". “Hay razones ideológicas detrás de la leyenda negra sobre Pío XII”. “El proceso de beatificación nunca se ha detenido, hay algunos presuntos milagros en estudio”. Habla Emilio Artiglieri, presidente del Comité del Papa Pacelli - Asociación Pío XII.

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Como era de esperar, la apertura de los archivos vaticanos sobre Pío XII reavivaron las discusiones sobre el papel desempeñado por el papa Pacelli durante la ocupación nazis y el holocausto. La figura del venerable papa romano, sin embargo, se coloca muy por encima de las controversias contingentes y revela un espléndido perfil de santidad. Con motivo de la apertura de los archivos y también en vista de una conferencia programada en Roma para el 16 de marzo, la Brújula Cotidiana entrevistó a Emilio Artiglieri, abogado de la Curia romana y presidente del Comité del Papa Pacelli-Asociación Pío XII (activo desde 2009), el cual promueve la reunión.

Abogado Artiglieri, ¿cuáles son, en su opinión, los elementos de mayor interés que podrían surgir de la apertura de los nuevos archivos sobre el venerable Papa Pío XII?
Esta es una iniciativa de trescientos sesenta grados, que involucra una pluralidad de archivos de todas las instituciones de la Santa Sede: desde la Secretaría de Estado, hasta la Penitenciaría Apostólica y las congregaciones. Estos documentos cubren toda la duración del pontificado de Pío XII, dando una lectura general. Estoy convencido que, con respecto a las relaciones con el mundo judío, será necesario tener en cuenta la acción pastoral de Pacelli en su complejidad, primero como nuncio apostólico en Alemania, luego como Cardenal Secretario de Estado y finalmente como Papa.

A este respecto, ya han surgido declaraciones controvertidas, como la del rabino jefe de Roma, Riccardo Di Segni, según la cual Pío XII no tuvo ninguna voluntad de detener el tren de los deportados. ¿Cómo se puede responder a estas acusaciones?
Precisamente a la luz de una visión global del pontificado de Pacelli, se puede entender mejor su personalidad y su obra. Es muy grave afirmar que el papa Pacelli no tenía alguna intención de salvar a los judíos, ya que no solo expresa un juicio histórico, sino que constituye un juicio moral. Que Pío XII fuese absolutamente insensible al sufrimiento de los judíos, es algo que desmienten rotundamente tanto los archivos recién abiertos como la documentación ya conocida y las mejores biografías. Si se recurre a estas fuentes, se puede descubrir que Pío XII era un hombre muy sensible y también muy atormentado, que se encontró lidiando con asuntos de conciencia muy delicados, ante lo cuales se preguntaba: ¿hablar o no hablar? El silencio en sí mismo también puede ser omisivo y culpable, pero, en muchos otros casos, el silencio puede funcionar para el bien de los demás. El papa mismo era consciente del hecho de que, un día, alguien habría podido instrumentalizar su propio silencio en su contra, pero fue igualmente el camino que él mismo eligió para evitar dramas adicionales y para salvar la vida de miles de judíos. A esto hay que añadir el hecho de que la doctrina católica era intrínsecamente incompatible con las ideas del nacionalsocialismo. Los nazis vieron a la Iglesia como un enemigo y es bien sabido que el propio Pío XII hizo exorcismos contra Hitler. ¿Cómo podemos pensar en una connivencia entre el Popa y el nazismo?

Sin embargo, en el período inmediato de posguerra, hubo numerosas y claras declaraciones de estima y gratitud de las comunidades judías hacia Pío XII. ¿Cuál fue el elemento perturbador que posteriormente contribuyó a alimentar la leyenda negra del Papa cómplice de los nazis?
Las razones son numerosas, sin embargo, se puede afirmar que la razón predominante fue la acción de los servicios secretos soviéticos, que pretendían apoyar la tesis del dramaturgo alemán Rolf Hochhuth que, en su obra El Vicario, representaba a Pacelli como un hombre absolutamente frío e indiferente al destino de los judíos. Está claro que detrás de todo esto, hay un contexto histórico en el que Pío XII fue visto como un símbolo de la Iglesia del pasado, vinculada a principios superados, con los cuales alguien quería cortar los lazos.

¿Se refiere al clima creado durante y después del Concilio?
Sí, pero en ese contexto, debe tenerse en cuenta que San Pablo VI quiso iniciar conjuntamente las causas de la canonización de Pío XII y Juan XXIII, precisamente para enfatizar la continuidad con respecto al evento del Vaticano II, que no marca ni el final de la antigua Iglesia, ni el comienzo de una nueva Iglesia. El Papa Montini anunció el lanzamiento de ambas causas durante las sesiones del Vaticano II, despertando el aplauso de los padres conciliares. Además, Pablo VI fue un colaborador cercano y un grandísimo admirador de Pío XII, que defendió varias veces, haciendo elogios públicos.

¿Cree que, con la apertura de los archivos, la causa de la canonización podrá proceder más rápido?
Cabe señalar que la causa nunca se ha detenido. Hace diez años, Benedicto XVI reconoció la naturaleza heroica de las virtudes, por lo tanto, el juicio humano de la Iglesia sobre Pío XII es ya definido. El último paso que falta para la beatificación es el reconocimiento de un milagro: actualmente se están estudiando varios casos y algunos parecen ser muy significativos, sin embargo, no quiero adelantarme mucho a respecto. Debo agregar, igualmente, que la devoción a Pío XII fue inmediatamente muy fuerte: si piensas que la primera oración dirigida a él, impresa en una estampa sagrada, data de finales de 1958, es decir poco después de su muerte.

¿Cuáles son las cualidades humanas que allanaron el camino para la santidad de Pío XII?

Este argumento es objeto específico de estudio de parte del comité que presido. En mi libro Pío XII. El papa de la caridad (Edizioni Velar), he tratado de resaltar el lado humano de Eugenio Pacelli, desde la adolescencia y la juventud. Como estudiante tuvo entre sus amigos más cercanos a un joven judío, Guido Mendes, con quien compartió muchos intereses e ideales. Ambos solían ser huéspedes en la casa del otro. Pacelli siempre mostró un gran interés por la cultura y la religión judía, hasta el punto de que un día le pidió a su amigo que le prestara un libro del rabino Ben Herzog. La amistad duró muchos años. En 1938, tras la promulgación de leyes raciales, Pacelli (entonces Secretario de Estado) se prodigó por la familia Mendes, obteniendo su transferencia a Suiza y, al año siguiente, a Palestina. Todo esto para decir que Pío XII no era insensible al destino de los judíos…

Humanamente, Pacelli se caracterizó por una extraordinaria dedicación al trabajo, como lo demuestra la impresionante cantidad de escritos, entre encíclicas (unas 43), documentos magistrales y discursos oficiales. Cuando recibía en audiencia las más diversas categorías humanas o profesionales (por ejemplo, médicos, parteras, juristas, científicos, obreros, soldados, cónyuges e incluso carniceros), nunca pronunció discursos de circunstancias, sino que cada vez se documentó escrupulosamente sobre los temas que a ellos preocupaban. Este espíritu trabajador surgió a pesar de la salud frágil que afligió a Pacelli desde su juventud, hasta el punto de que, después de un breve período de asistencia al Collegio Capranica, no pudo más asistir con regularidad a las lecciones del seminario.

Finalmente, va recordada la profundísima devoción mariana de Pío XII, por algunos identificado como "el Papa de Fátima", siendo ordenado obispo propio el 13 de mayo de 1917, el día de las primeras apariciones de la Virgen a los niños pastores. También fue el Papa que proclamó el dogma de la Asunción al Cielo, el título de María Reina y el culto universal del Inmaculado Corazón de María.

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