Pedir en nombre de Jesús
Pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa (Jn 16,24)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará.
Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente.
Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios.
Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».
(San Juan 16, 23b-28)
Orar en nombre de Jesús significa dirigirse al Padre con la confianza de un hijo. El Padre nos ama y siempre escucha nuestra oración, incluso cuando responde de una manera diferente a como nos gustaría. La alegría plena nace de saber que, en Cristo, nuestra vida es amada, protegida y orientada hacia el Padre. Cuando rezas, ¿buscas realmente la voluntad de Dios o solo le pides que haga tu voluntad? ¿Crees de verdad que el Padre te ama, incluso cuando no entiendes de inmediato sus respuestas?
