Memoria que abre los ojos
¿Tenéis el corazón embotado? (Mc 8,17)
En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó tomar pan, y no tenían más que un pan en la barca.
Y Jesús les ordenaba diciendo:
«Estad atentos, evitad la levadura de los fariseos y de Herodes».
Y discutían entre ellos sobre el hecho de que no tenían panes.
Dándose cuenta, les dijo Jesús:
«¿Por qué andáis discutiendo que no tenéis pan? ¿Aún no entendéis ni comprendéis? ¿Tenéis el corazón embotado? ¿Tenéis ojos y no veis, tenéis oídos y no oís? ¿No recordáis cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil?»
Ellos contestaron:
«Doce»
«¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?».
Le respondieron:
«Siete».
Él les dijo:
«¿Y no acabáis de comprender?».
(San Marcos 8, 14- 21)
Los discípulos se preocupan por el pan y no comprenden la advertencia de Jesús. El verdadero riesgo no es la falta de comida, sino la levadura que endurece el corazón y confunde la mirada. Jesús recuerda las obras realizadas: recordar es el primer paso para comprender y confiar verdaderamente. ¿Te detienes en las preocupaciones inmediatas o escuchas lo que Jesús te está diciendo? ¿Recuerdas cómo Dios ya ha provisto en tu vida? Da al menos tres ejemplos.
