• ENCUENTRO DE LA BRUJULA

María nos prepara para el regreso de su Hijo

Preparémonos porque las pruebas que nos esperan serán muy duras, como ha dicho la Virgen: "El pecado reinará". Las almas están en peligro, pero la Esperanza que María nos trae es más grande que las tinieblas: la dirección de la Salvación está ahí, "es el Corazón de Mi Hijo". Si ponemos a Jesús Eucaristía en primer lugar, incluso dentro de la tormenta estaremos en paz y, al final, triunfaremos.

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La hermana Emmanuel Maillard presentará su testimonio este domingo en Milán, invitada por la Brújula Cotidiana (haga clic aquí para ver el programa) junto con Diego Manetti. En este texto nos hace una breve introducción del tema de las Jornadas tituladas "María nos prepara para el futuro".

María es la reina de los profetas y una precursora. Así como Juan el Bautista preparó el camino para la primera venida de Jesús, del mismo modo la Virgen nos está preparando para la segunda venida de su Hijo. De hecho, no es casualidad que cuando la Reina de la Paz se apareció por primera vez en Medjugorje el 24 de junio de 1981, fue precisamente en la festividad de Juan el Bautista. Ese día la Virgen llevaba en sus brazos al Niño Jesús, cuyo rostro estaba cubierto por un pequeño velo. Ella levantaba este velo para mostrar a Jesús a la gente, luego lo cubría y luego lo descubría de nuevo. Este gesto tenía un significado preciso: revelar a su Hijo y hacer comprender al mundo entero que Ella venía sólo por su Hijo, para que todos pudieran conocerlo, servirlo y adorarlo.

En estos más de treinta y ocho años en los que se ha aparecido en Medjugorje, la Virgen nos ha hablado de cómo prepararnos para la venida de Jesús, nos ha enseñado a caminar por las huellas de su Hijo y a vivir una vida cristiana auténtica. Y no sólo eso. En primer lugar nos ha hablado del Cielo y de la Eternidad, y toda su enseñanza radica precisamente en esto: darnos la leche materna para que nos preparemos para la vida eterna. Por eso repite siempre: "Queridos hijos, ¡no olvidéis nunca que la meta de vuestra vida es el Cielo! ¡Hablad del Cielo, pensad en la Eternidad".

No debemos olvidar nunca que las palabras de María son siempre proféticas porque Ella conoce nuestro futuro.

En este sentido, el verano pasado (25 de junio de 2019) la Virgen nos dio un mensaje fundamental. Dijo: "Os preparo para los nuevos tiempos", tiempos que Ella misma llamó "de Paz y de Primavera", es decir, exactamente lo contrario de hoy. Ante esto, surge la pregunta más obvia: ¿Cómo es posible pasar de estos tiempos nuestros, tan oscuros y sin paz, a los tiempos nuevos de los que habla la Virgen?

Ella misma dio la respuesta: "Los sacerdotes son los puentes entre estos dos tiempos tan diferentes”. Por eso la Virgen nos anima siempre a rezar muchísimo por ellos, porque "si los puentes se derrumban, ¿cómo puede la gente pasar al otro lado?”. Y también ha dicho: "Os preparo para los nuevos tiempos, para que seáis perseverantes en la oración y firmes en la fe, para que el Espíritu Santo renueve la faz de la tierra".

Por tanto, María conoce perfectamente las pruebas en las que estamos inmersos, los sufrimientos y las cruces que tenemos que llevar, lo ha dicho muchas veces. Y sin embargo, Ella siempre habla al futuro y nos dice que "las pruebas vendrán". ¿Por qué?

Porque, aunque ya estamos inmersos en la prueba, debemos esperar mayores pruebas aún. No sólo eso, en el mismo mensaje la Virgen añade: "Las pruebas vendrán y no seréis fuertes”. Una vez más, es necesario preguntarnos por qué no seremos fuertes. La respuesta está ante los ojos de todos: porque el objetivo de la vida de muchas personas no es una auténtica vida cristiana, no es la Vida eterna, no es la unión con Dios. Para muchas personas la meta de la vida es tener y poseer bienes materiales y terrenales, vivir la vida para uno mismo y no para Dios. ¡Por eso la Virgen viene a prepararnos!

Pero lo más terrible y al mismo tiempo lo más profético de este mensaje viene cuando dice: "El pecado reinará". ¡Nunca antes la Virgen había predicho un escenario tan terrible! ¿Qué puede suceder cuando el pecado reina y cuando la oscuridad parece apoderarse de todo? María no nos ha respondido a esto, pero nos ha dicho algo mucho más importante: "¡Si sois míos, venceréis, porque vuestro refugio será el Corazón de mi Hijo Jesús!”. Ésta, en mi opinión, es realmente la Luz de las luces. La Virgen, en medio de las tinieblas, profetiza la dirección de nuestra salvación: Jesús Eucaristía.

No será fácil, para esta Salvación tendremos que trabajar muy duro porque, antes del triunfo del Corazón Inmaculado de María, habrá un tiempo verdaderamente terrible. Y de hecho, el mensaje de Medjugorje encuentra confirmación y da continuidad al mensaje de Fátima. Cuando la Virgen en Cova Da Iria dijo: "Al final mi Corazón Inmaculado triunfará". Usando el término "triunfo" dejó perfectamente claro que primero habrá una guerra. No puede haber triunfo sin guerra.

Por eso, si estamos aquí, si escuchamos estas palabras, si hablamos de esto... Tenemos que ser conscientes de que hemos sido elegidos por la Virgen para ser suyos y para ganar y preparar con Ella la victoria. Pero sobre todo, si hemos sido elegidos por María, debemos saber que hemos recibido una gracia enorme. Por eso las pruebas son y serán muy duras, pero aún más grande es la Esperanza que nos trae la Madre de Dios: el Corazón de su Hijo. Si ponemos a Jesús Eucaristía en primer lugar, triunfaremos al final y, aún dentro de la tormenta, estaremos en paz y alegría.

 

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