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Lo que hizo Obama con Black Lives Matter en 2015

Desde que Trump se convirtió en presidente de los Estados Unidos, los Demócratas recuerdan con nostalgia a Barack Obama. Recuerdan a Obama como un político gentil. ¿Qué habría hecho para restaurar la calma en estas semanas de revueltas? Veamos qué hizo en el 2015, en una situación similar: nada diferente a Trump. Incluso, mucho menos en el plano social.

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Desde que Donald Trump se convirtió en presidente de los Estados Unidos, los Demócratas estadounidenses recuerdan con nostalgia a su antiguo héroe de la Casa Blanca, Barack Obama. Recuerdan a Obama como un político gentil, racional e inclusivo, mientras cuestionan a Trump por ser un burdo e irracional divisor. ¿Que están en el polo opuesto en cada programa político?

En las protestas sangrientas por George Floyd, los Demócratas a menudo han soñado con los viejos tiempos y se han preguntado “¿qué hubiese hecho nuestro querido presidente negro?, ¿qué habría dicho sobre Floyd para restablecer el orden, la justicia y la paz?”. No lo podremos saber con certeza. No podemos poner al presidente Obama en una máquina del tiempo y hacer que vuelva a aparecer como presidente el 25 de mayo, cuando estalló la violencia y el caos en los Estados Unidos. Sin embargo, es posible tener alguna indicación de cómo Obama podría haber reaccionado si todavía estuviera en la Oficina Oval. Es posible porque hacia el final de sus 8 años de mandato se produjo un incidente similar. Un joven negro estadounidense había sido asesinado en un brutal arresto policial. Era el año 2015, el hombre se llamaba Freddie Gray Jr. y la ciudad de Baltimore -a una hora de la capital- sufrió incendios, palizas, asesinatos y saqueos.

Antes de ver cómo Obama respondió a la crisis paralela de Freddie Gray, presentamos un pequeño resumen de lo sucedido. El 12 de abril de 2015, un hombre de 25 años fue arrestado en un barrio pobre de Baltimore. La policía municipal informó que, durante una patrulla en un área infestada de drogas, Gray llamó su atención y comenzó a correr. Según el informe firmado por el agente que lo arrestó, Garrett Miller, Gray “huyó sin ser provocado, tan pronto notó la presencia de la policía. El acusado fue capturado después de una corta persecución a pie. [Había] un cuchillo colgando en el bolsillo interior de sus pantalones. El acusado fue arrestado sin recurrir a la fuerza y sin incidentes. El cuchillo fue incautado”. Testigos presenciales impugnaron el informe de Miller. Como podemos leer en la página web de National Public Radio, un niño testigo, Kevin Moore, describió a Gray brutalmente detenido, que gritaba para salvar su vida. Moore dijo que un policía apoyó su rodilla sobre la garganta de Gray mientras que los otros agentes doblaron sus piernas detrás de su espalda. “Lo doblaron, como si fuera un cangrejo”, dijo Moore. “Estaba doblado”. Otros testigos informaron que Gray dijo que “no lograba respirar” y preguntaba “por su inhalador del asma”. De hecho, algunos de los seis oficiales fueron acusados ​​por no brindarle atención médica inmediata a Gray.

Lo que sucedió después fue el acto final. Los agentes esposaron las manos y los pies de Gray y lo sentaron en los asientos traseros de una camioneta sin cinturón de seguridad. En un violento golpe de freno, camino a la estación de policía, Gray se rompió la espalda y murió después de una semana en coma. Los seis oficiales involucrados en el arresto fueron acusados, pero todos fueron absueltos en el tribunal. Curiosamente, tres de los seis delincuentes eran negros, incluida una mujer afroamericana: Caesar Goodson Jr., William Porter y Alicia White (ver foto).

Según la página de Gray en Wikipedia, Baltimore fue sacudida durante una semana con disturbios sociales. “El 25 de abril de 2015, una gran protesta en el centro de Baltimore se degeneró en actos de violencia, terminando con 34 arrestos y 15 policías heridos. Después del funeral de Gray el 27 de abril, los disturbios sociales se intensificaron con el saqueo y los incendios de las tiendas locales y de una tienda de comestibles, que culminó con la declaración del estado de emergencia del gobernador Larry Hogan, con el despliegue de la Guardia Nacional de Maryland hasta Baltimore y con la imposición de un toque de queda”. Contrariamente a las protestas por George Floyd, los sangrientos disturbios por la trágica muerte de Freddie Gray permanecieron limitados a una ciudad y solo ganaron una fracción de la atención de los medios nacionales e internacionales. Además, a diferencia de la muerte de Floyd, dado que el caso también involucraba el comportamiento inhumano de tres agentes negros, el movimiento de extrema izquierda Black Lives Matter y los movimientos Antifa redujeron significativamente su respuesta en todo los Estados Unidos.

Dadas las similitudes entre los casos de Minneapolis y Baltimore, ¿cómo respondió el presidente Obama hace cinco años? El 28 de abril de 2015, en una conferencia de prensa celebrada en el Jardín de Rosas de la Casa Blanca, Obama habló con firmeza la noche después de que comenzaron los disturbios de Baltimore. La siguiente es la transcripción que destaca las reacciones y propuestas de Obama (aquí la grabación en C-Span)

“En primer lugar, obviamente nuestros pensamientos continúan a estar con la familia de Freddie Gray. Es comprensible que quieran respuestas. Y el Departamento de Justicia ha iniciado una investigación. En segundo lugar, mis pensamientos están con los oficiales de la policía que resultaron heridos en los disturbios de anoche. Estos son hechos que evidencian que es un trabajo duro y debemos tenerlo en cuenta, y espero que puedan sanar y volver a trabajar lo antes posible”.

“No hay justificaciones posibles para el tipo de violencia que vimos ayer. Es contraproducente. Cuando las personas toman una palanca y comienzan a abrir las puertas para saquear, no protestan. No están haciendo una demostración, están robando. Cuando queman un edificio, cometen un incendio doloso. Y están destruyendo y socavando negocios y oportunidades en sus propias comunidades, están destruyendo empleos y oportunidades de las personas en esa zona”.

Obama explicó lo que les había dicho a los políticos en la Cumbre de Maryland el día anterior: “Entonces, es completamente apropiado que el alcalde de Baltimore... y el gobernador [del estado] ... actúen para detener ese tipo de violencia y destrucción sin sentido”. Mientras Obama reconoció que algunos protestaban pacíficamente, en general se mostró indignado: “Hay un puñado de personas que se aprovechan de la situación para sus propios fines. Deben ser tratados como criminales”.

¿Cuál fue el plan de reforma de Obama? Bueno, no tenía nada que ver con el deseo de “federalizar” a todas las fuerzas policiales, ciertamente no había dicho una palabra sobre la idea de “desfinanciar” a la policía, como hoy gritan los “comunisto-cráticos” radicalizados, como la senadora Alexandria Ocasio Cortez. Obama dijo:

“Ahora, el desafío para nosotros del Gobierno federal es el hecho de que no podemos dirigir directamente a estas fuerzas policiales. No puedo federalizar a todas las fuerzas policiales del país y obligarlas a volver a capacitarse. Pero lo que puedo hacer es comenzar a colaborar con ellos para que puedan iniciar este camino de cambio por sí mismos”. Por lo tanto, Obama recomendó un programa de subvención federal para adoptar las cámaras de la policía para proporcionar informes transparentes en un tribunal de justicia, para desafiar tanto el falso testimonio de la policía como de los acusados. “No resolvería todos los problemas, pero marcaría una diferencia real en la reconstrucción de la confianza”, dijo, “y contribuirá a dejar en claro que la gran mayoría de los agentes de la ley son efectivos, honestos y justos ... [son] capaces de hacer su trabajo ... porque ... pondrá fin a la acción de aquellos pocos que tal vez no hagan lo que deberían hacer”.

En fin, Obama pronunció algunas sabias palabras sobre la economía. “No podemos dejar esta [crisis] a la policía. Creo que algunos departamentos de policía tienen que hacer un examen de conciencia. Creo que algunas comunidades también tienen que hacer un examen de conciencia”.

Dijo que “sin querer justificar los actos criminales”, la violencia de Baltimore no fue solo una reacción contra las fuerzas del orden corruptas o ineptas. Obama declaró que la culpa también estaba en las comunidades pobres. En “las comunidades pobres... donde los niños nacen en la miseria... [donde] los malos padres son a menudo la causa de problemas de abuso de drogas o de prisión, o porque ellos mismos carecen de educación... es más probable que estos niños terminen en prisión o muertos, en lugar de ir a la universidad”.

“En las comunidades en donde no hay padres capaces de brindar asistencia a los jóvenes; comunidades en las que no hay inversión... la industria de la droga termina siendo el principal empleador”

“Si pensamos que es suficiente enviar a la policía a hacer el trabajo sucio para contener los problemas que surgen allí sin actuar como nación... [preguntándonos] qué podemos hacer para cambiar esas comunidades... y dar nuevas oportunidades a esos niños, entonces no resolveremos el problema”.

Mientras el discurso apasionado de Barack Obama es mucho más rico, el ex presidente demócrata utilizó argumentos muy similares a los del actual presidente republicano Donald Trump. Son mucho más parecidos de lo que los aliados de Obama que hoy están en el poder quisieran que recordemos. Al igual que Trump, Obama fue lo suficientemente sabio como para no llamar a los manifestantes violentos “manifestantes”, sino por sus nombres reales: “bandidos” y “delincuentes”. Ambos buscaron defender el derecho de la “reunión pacífica”, garantizada en la Primera Enmienda “sagrada” de la Constitución de los Estados Unidos. Al igual que Trump, Obama se apresuró a ordenar una inmediata investigación independiente sobre el caso Gray a su Departamento de Justicia. Al igual que Trump, Obama reconoció que los problemas más profundos y sistémicos que afligen la América negra tienen mucho más que ver con la vida sin un padre, el uso de drogas, la educación, las oportunidades empresariales en sus vecindarios y el sólido desarrollo económico en todo el país. Estos dos últimos factores definen la distancia entre Obama y Trump. Es el republicano Trump quien claramente ha logrado esta victoria para los afroamericanos, alcanzando la tasa de desempleo negro más baja en la historia de los Estados Unidos en 2019 y creando numerosas “áreas de oportunidad” económicas en sus distritos comerciales. Trump es del mismo partido que Abraham Lincoln, quien obtuvo la libertad de la esclavitud, una vida con un trabajo digno, protagonista y ciudadanía en 1865.

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