San Eusebio de Vercelli por Ermes Dovico
Fragmentos del Evangelio

Lo poco que se ofrece se convierte en abundancia

Dadles vosotros de comer (Mt 14,16)

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan Bautista se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto.
Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados.
Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:
«Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida».
Jesús les replicó:
«No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer».
Ellos le replicaron:
«Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces».
Les dijo:
«Traédmelos».
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

(San Mateo 14, 13-21)
 

Jesús transforma el dolor por la muerte de Juan en una ocasión para el amor concreto. Ante el hambre de la multitud, hace partícipes a los discípulos en la realización del milagro: lo poco que ofrecen, en sus manos, se convierte en pan para todos. El Señor no nos pide que tengamos mucho, sino que le confiemos con fe lo que somos y lo que poseemos, para que Él lo haga fructífero. ¿Qué pequeño don puedes poner hoy en manos de Jesús para que lo multiplique? ¿Confías en que el Señor pueda multiplicar lo que le confías? Ante las necesidades de los demás, ¿miras hacia otro lado?