San José de Cupertino por Ermes Dovico
Fragmentos del Evangelio

Ayudar

... y otras muchas que les servían con sus bienes (Lc 8,3)

En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

(San Lucas 8, 1-3)
 

Jesús anuncia el Reino sin excluir a nadie, sino involucrando a personas diferentes, incluso a mujeres que han experimentado la curación y la misericordia. Destaca especialmente María Magdalena, que seguía al maestro después de que él la hubiera curado de una posesión diabólica muy poderosa. También es interesante el caso de Juana, quien, junto con las demás, ayudaba al Maestro no con sus servicios, sino con sus bienes. Se trataba, por tanto, de una ayuda económica. Pero, ¿era rica esta Juana? Mucho; de hecho, era la esposa del administrador del rey Herodes y, por lo tanto, muy acaudalada. Jesús no se opone a quienes financian su obra y acepta las donaciones para que su Iglesia pueda llevar a cabo su misión de la mejor manera posible. ¿Reconoces los dones que has recibido en tu vida? ¿Cómo puedes ponerlos concretamente al servicio de los demás? ¿Contribuyes a las necesidades materiales de la Iglesia según tus posibilidades económicas o te limitas a unos pocos euros en la colecta dominical?