Las mentiras de Sánchez sobre la invasión de Ceuta desde Marruecos
El presidente del Gobierno español se muestra cada vez más incapaz de gestionar la crisis migratoria más colosal de los últimos tiempos. Sigue exculpando a Marruecos, pero los informes de los servicios de inteligencia lo desmienten. Y también la Unión Europea empieza a darse cuenta de sus mentiras.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha reiterado ayer durante su intervención en la sesión plenaria del Congreso sobre la crisis de Ceuta más de un mes después de la invasión orquestada, que nunca había tenido pruebas que le alertaran de los acontecimientos que estaban a punto de ocurrir, a pesar de los informes de las fuerzas policiales y de seguridad.
Ninguno de los informes de los días previos, según Sánchez, “iba más allá de la descripción de los datos o del aviso rutinario”. Asimismo ha vuelto a exonerar a Marruecos de la acusación de haber invadido la ciudad autónoma, como ya había hecho la pasada semana y como informamos en la Nueva Brújula Cotidiana (La Nuova Bussola Quotidiana en su edición original en italiano) afirmando que “no hay pruebas al respecto. Si hubo incapacidad o inacción es un aspecto que habrá que aclarar, pero ningún organismo ha proporcionado al Gobierno español pruebas concretas de que Marruecos haya planeado o llevado a cabo el episodio”.
De nuevo mentiras: una actitud típica de los socialcomunistas cuando se encuentran en apuros. Tal y como habíamos adelantado en las últimas semanas y como se ha confirmado estos días mediante las publicaciones de El Mundo, hubo avisos previos sobre la magnitud de la crisis de Ceuta, señales claras e inequívocas de lo que estaba a punto de suceder, información procedente de la policía marroquí que sirvió para dar la voz de alarma al otro lado de la frontera.
Aunque el Gobierno lo niegue, la realidad es que había informes críticos que ya señalaban la magnitud “masiva” del “colapso” que se perfilaba como “muy probable”. Los dos informes clave de los servicios secretos sobre la crisis de Ceuta a los que el diario español ha tenido acceso en exclusiva lo demuestran sin dejar lugar a dudas ni a justificaciones políticas, ya que su contenido es tan crucial como evidente. El primero de los dos informes en poder de este periódico procede de los servicios de inteligencia militar que el 27 de julio habían advertido de que la “afluencia masiva de migrantes irregulares” a Ceuta el día 30 se consideraba “muy probable”.
Y tres días después, justo antes de la oleada, la Policía Nacional advirtió, en una nota informativa interna, del “riesgo extremo de colapso con carácter inmediato”. La palabra “extremo” aparece en mayúsculas, subrayada y en negrita. “Carácter inmediato”, en negrita y subrayado. También hay vídeos en los que se ve claramente a agentes de la Real Gendarmería marroquí (tanto de uniforme como de civil) que, en lugar de contener los flujos, dan indicaciones a los migrantes y facilitan su paso. Un vídeo muestra incluso camiones cargados de personas a las que se hace bajar bajo la supervisión y la guía de los gendarmes marroquíes.
Del mismo modo, existen y circulan testimonios e interrogatorios de trescientos migrantes en situación irregular en los que se explica explícitamente que fue Marruecos quien los animó y les facilitó medios de transporte para llegar a los pasos fronterizos españoles. Durante el debate parlamentario, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, acusa a Sánchez de estar sometido al chantaje de Rabat (“¿Qué sabe Marruecos de usted?”), mientras que Santiago Abascal (Vox) ha hablado abiertamente de “traición” al país.
Incluso la extrema izquierda y los independentistas (Sumar, ERC y Bildu) han dado la espalda al presidente del Gobierno, calificando la línea defensiva a favor de Marruecos de “poco creíble” y comparando el discurso del Gobierno con el del Gobierno del PP durante la crisis del 11 de marzo de 2004, que provocó la dimisión de José María Aznar. Sánchez debería estar temblando de miedo dada la fragilidad de su coalición en la que los partidos de izquierda y los independentistas son fundamentales, en lugar de mentir descaradamente al Congreso y al pueblo.
Para intentar apaciguar el descontento y tranquilizar a la población local, Sánchez ha anunciado ayer una serie de “parches” para Ceuta y Melilla: el Gobierno se comprometerá a promover la inclusión permanente de Ceuta y Melilla en el Comité de las Regiones de la Unión Europea, a integrarlas plenamente en la unión aduanera y a conseguir que obtengan el estatus formal de regiones ultraperiféricas de la UE. Una burla si se piensa en la crisis económica y social, además de la inseguridad, que sufren los habitantes de esas zonas.
Las instituciones y los habitantes de Ceuta y Melilla, que han encontrado un apoyo incondicional y una solidaridad total por parte de cientos de miles de ciudadanos y administradores públicos de toda España, que han salido a las calles a manifestarse contra el Gobierno de Sánchez el miércoles 2 de septiembre, desde Madrid hasta Barcelona, desde Zaragoza hasta Bilbao, desde León hasta Oviedo y, posteriormente, en Murcia y Andalucía.
En definitiva, a Sánchez le quedan los días contados, y el silencio de sus compañeros socialistas europeos (e italianos) es el emblema de la incomodidad. Por último, también en Bruselas crecen las dudas sobre la idoneidad del Gobierno de Sánchez, ya que el portavoz de la Comisión, Markus Lammert, ha declarado ayer que quedaban pendientes algunas cuestiones importantes a las que las autoridades españolas debían dar respuesta antes de aceptar la solicitud de Madrid de una mayor intervención de Frontex en Ceuta.
