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La obsesión de Biden por el aborto, pero los provida se están movilizando

Biden se compromete a borrar cualquier protección al derecho a la vida. Apenas unos días después de su toma de posesión, su Memorando sobre “derechos reproductivos” es un programa integral sobre el aborto, para ser aplicado también en el exterior. Pero los provida en Estados Unidos están en pie de guerra: el exvicepresidente Mike Pence también funda una asociación en defensa del derecho a la vida.

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En su compromiso de deshacer todo lo que hizo su predecesor para proteger al feto, en sus primeras semanas en el cargo, Biden parece haber creado su propia forma de “cultura de cancelación”. El día de la toma de posesión, Biden envió una carta al secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, informándole que Estados Unidos se reincorporaría a la Organización Mundial de la Salud (lo que también significa reanudar su financiación), a pesar de que Trump había mencionado numerosos de sus fracasos, especialmente en la gestión del origen de la pandemia de Covid y en la actitud servil de la Organización hacia China.

Pocos días después, Biden declaró que Estados Unidos se reincorporaría al más que desacreditado Consejo de Derechos Humanos de la ONU, volvería al problemático Acuerdo de París sobre el clima, así como habría restaurado y aumentado la financiación del Fondo de Población de las Naciones Unidas.

Entre las acciones de Biden, ninguna es más completa que las relativas a las políticas que la ONU llama “derechos reproductivos”. La política de Biden se introdujo de una sola vez con el “Memorando sobre la protección de la salud de la mujer, en patria y en el extranjero”, emitido el 28 de enero. Este Memorando muestra muy bien cuán drásticamente están cambiando las cosas de una administración republicana a una demócrata con respecto al programa de derechos reproductivos, y cómo Biden planea abolir todas y cada una de las medidas para proteger la vida del feto. Esto se puede entender claramente leyendo el texto del Memorando.

Es particularmente inquietante el rol de la Usaid, la agencia estadounidense de ayuda internacional, para quien no vive en estados Unidos, que estará encabezada por Samantha Power, ex embajadora de Estados Unidos ante la ONU durante la administración Obama. Reconocida periodista, filántropa, profesora universitaria y diplomática, Power ha obtenido hasta ahora la confirmación de su nombramiento por parte de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, el 15 de abril. Mientras este artículo va en línea, todavía se espera la votación del Senado para su nominación. En el cargo de director de USAID, Power sería una de las principales promotoras de los derechos reproductivos, de la salud y de los servicios que Estados Unidos puede ofrecer a los países en desarrollo.

Como puede verse en el Memorando del presidente, la promoción de los derechos reproductivos es una de las principales prioridades de Biden, tanto en la política interna como en la exterior. Y esto es particularmente doloroso, ya que no hay un solo aspecto del programa de derechos reproductivos que se haya pasado por alto. A pesar de todo, es bueno recordar que no existe una definición internacional reconocida de “derechos reproductivos”. Y en la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU, leemos claramente: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona” (artículo 3).

La política integral de Biden contra el derecho a la vida del feto supera todos los demás temas que su administración ha tratado de abordar, sin demasiados éxitos, como la inmigración ilegal, la lucha contra el Covid, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, la ampliación del número de miembros del Tribunal Supremo, el cambio de ritmo en las relaciones con China y Rusia, y la facilidad con la que se prometen recursos federales para financiar el gasto público que en conjunto asciende a un increíble 25% del PIB.

¿Cómo puede una nación mantener su integridad moral cuando su gobierno niega el primero de los derechos humanos, el derecho a nacer? El feto no puede gritar de dolor para defender su vida. Pero los defensores de la vida no lo están tomando de forma pasiva. Están presentes en todas las comunidades estadounidenses, ofreciendo asesoramiento, compasión y asistencia a las mujeres embarazadas vulnerables, indecisas a tener o asesinar al bebé que llevan en el vientre. Por ejemplo, en Nueva York (y ahora en todas partes) las Hermanas de la Vida se fundaron hace 20 años para dedicarse a promover causas provida.

En un reciente y alentador desarrollo, el exvicepresidente Mike Pence acaba de fundar una organización sin fines de lucro llamada “Advancing American Freedom”, cuyo primer compromiso (según su sitio web) es promover la causa provida. En ella participan muchos políticos de renombre y otros simpatizantes que harán oír su voz. Estas son algunas de las respuestas al “Mayday”, a la llamada de emergencia.

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