Santa Brígida de Irlanda por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

La felicidad que cambia el mundo

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios (Mt 5,8)

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos,
porque ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,
porque ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

(San Mateo 5, 1-12a)
 

Jesús cambia la forma de pensar común: la felicidad no nace de la posesión o del éxito, sino de un corazón libre, capaz de confiar, de ser manso y misericordioso. Las bienaventuranzas no son promesas abstractas, sino un estilo de vida que atraviesa el dolor, la sed de justicia e incluso la persecución, abriéndolos a la esperanza. Quien sigue este camino descubre que Dios está cerca precisamente donde el éxito y las satisfacciones humanas fallan. ¿En qué bienaventuranza reconoces hoy tu vida? ¿De qué estás llamado a liberar tu corazón?