San Chárbel Makhlouf por Ermes Dovico
EL CASO

Hamás quiere muertos palestinos, ya es hora de que lo entendamos

Las víctimas palestinas son “un sacrificio necesario”: las palabras del líder de Hamás no sólo son una muestra de cinismo político, sino que expresan ese nihilismo mortal típico del yihadismo con el que tenemos que contar.

Internacional 15_06_2024 Italiano English

Las declaraciones del líder de Hamás, Yahya Sinwar, interceptadas por los servicios y publicadas el 10 de junio por el Wall Street Journal, han suscitado un cierto clamor, y con razón. “Las muertes de civiles son un sacrificio necesario"” y “Hemos llevado a Israel exactamente adonde queríamos”, indican muy claramente la estrategia de Hamás y el cinismo de sus dirigentes.

Pero sinceramente resulta curioso lo sorprendidos que se han mostrado muchos comentaristas. Estaba bastante claro que el pensamiento y el modus operandi de Hamás son estos y que los crueles vídeos que mostraban la carnicería de los atacantes del pasado 7 de octubre tenían como objetivo precisamente desencadenar la reacción de Israel. Siempre lo hemos dicho y, de hecho, ya el 20 de octubre escribimos: “Cuando planificó la carnicería del 7 de octubre, Hamás contaba precisamente con la venganza de Israel, útil al designio de hacer saltar por los aires todo Oriente Próximo para acabar imponiendo su ley. La muerte de tantos civiles palestinos es música para los oídos de los terroristas de Hamás, que siempre han utilizado a los civiles como escudos humanos, porque saben que las muertes palestinas significan más apoyo para su causa”.

Y de hecho, en otras declaraciones publicadas también por el Wall Street Journal, Sinwar dice a los líderes políticos de Hamás, sentados con mediadores de Egipto y Qatar, que no hagan concesiones, sino que pidan el fin definitivo de la guerra, añadiendo que un elevado número de muertes de civiles aumentaría la presión internacional para detener el ataque de Israel.

Seamos claros, esto no justifica la “venganza” de Israel ni la forma en que está llevando a cabo la guerra (algo que hemos dicho muchas veces). Y no sólo eso: tal y como se desprende de estas declaraciones, el gobierno de Netanyahu está haciendo con esto el juego a Hamás y, por tanto, caminando hacia la derrota.

Pero también tendríamos que comprender de una vez por todas que las palabras de Sinwar no son sólo una demostración de cinismo político, sino también la expresión de una cultura que exalta la muerte, que la desea: para los demás, y también para sí misma. Los yihadistas llevan diciéndolo más de veinte años y nosotros hacemos oídos sordos. Recordemos el “teorema” de Osama bin Laden: “Venceremos porque amamos la muerte más de lo que los occidentales aman la vida”.

El gran estudioso del terrorismo islámico, Olivier Roy, en un libro publicado en 2016, Le djihad et la mort, explicaba precisamente cómo en el corazón del yihadismo hay una concepción nihilista, un instinto de muerte y “no la construcción de una utopía”.

Para amortiguar las reacciones internacionales (a decir verdad, ni siquiera excesivas) a las palabras de Sinwar, el portavoz de Hamás, Ghazi Hamad, ha negado en declaraciones a Al Arabiya que esas palabras se hubieran pronunciado realmente. Pero, de hecho, el propio Ghazi Hamad pronunció palabras bastante parecidas el 24 de octubre, poco más de dos semanas después de la masacre del 7 de octubre. En una entrevista en la televisión libanesa alabó la acción terrorista, anunciando también otras: “Israel es un país que no tiene cabida en nuestra tierra. Debemos eliminar ese país, que es una catástrofe política, militar y de seguridad para los árabes y las naciones islámicas, y hay que acabar con él. No nos avergüenza decirlo con todas nuestras fuerzas”. Y anunciando más acciones clamorosas hasta lograr el objetivo, explicó: “¿Tendremos que pagar un precio? Sí, y estamos dispuestos a pagarlo. Nos llaman una nación de mártires, y estamos orgullosos de sacrificar mártires”.

Tenemos que tener en cuenta este concepto perverso del “martirio”, un concepto que ha producido atentados suicidas en Europa y Estados Unidos, siempre dirigidos contra inocentes. Si verdaderamente nos preocupa el destino del pueblo palestino, tenemos que reconocer de una vez por todas que Hamás es su verdugo y no su defensor.

Por otra parte, las declaraciones de Yahya Sinwar y Ghazi Hamad ayudan también a comprender lo que está ocurriendo ahora con la partida de ajedrez entre Israel y Hamás en torno al plan de alto el fuego presentado por Estados Unidos. La dificultad de Netanyahu para aceptar el cese de la operación militar se debe precisamente a la postura de Hamás, que pretende una aceptación sustancial del plan pero proponiendo “enmiendas” que van en la dirección de un cese definitivo de la guerra por parte de Israel, algo que ya saben que Netanyahu no puede aceptar como condición previa.

Por desgracia, el camino no sólo hacia una solución del conflicto israelo-palestino, sino también hacia un alto el fuego temporal, sigue siendo cuesta arriba: Hamás y el gobierno de Netanyahu tienen objetivos que no coinciden con la urgencia que siente el presidente estadounidense, Joe Biden, por enfriar la tensión de cara a las elecciones presidenciales de noviembre.