Santa Lucía Yi Zhenmei por Ermes Dovico
El caso

Estados Unidos, obispos contra el nombramiento de una profesora abortista

La universidad católica de Notre Dame nombra a una profesora abortista para dirigir uno de sus institutos. Escándalo entre los fieles. El obispo toma posición junto con una docena de otros hermanos, incluido el presidente de la Conferencia Episcopal.

Ecclesia 19_02_2026 Italiano English

En el mundo católico estadounidense lleva varios días acaparando la atención un caso relacionado con la Universidad de Notre Dame, con sede en South Bend (Indiana): el nombramiento de una conocida defensora del aborto, la profesora Susan Ostermann, como directora de un instituto de estudios asiáticos (el Liu Institute for Asia and Asian Studies) de la misma universidad. El caso se remonta al 8 de enero de este año, cuando se anunció el nombramiento de Ostermann, que entrará en vigor el 1 de julio de 2026. La mujer ya trabaja como profesora asociada de asuntos internacionales en una de las facultades de Notre Dame, pero su nombramiento al frente de una unidad académica ha suscitado un escándalo especial entre los profesores, los alumnos (actuales y antiguos) y los benefactores de la universidad, fundada en 1842 por un sacerdote francés, el padre Edward Sorin, de la Congregación de la Santa Cruz.

Los obispos no han permanecido indiferentes ante el escándalo. Es más, la controversia se ha intensificado desde el 11 de febrero, debido a la intervención directa de monseñor Kevin Rhoades, titular de la diócesis de Fort Wayne-South Bend, en cuyo territorio se encuentra la Universidad de Notre Dame. Junto a él, hay alrededor de una docena de obispos estadounidenses que se han posicionado en contra del nombramiento. Entre ellos se encuentra el presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, Paul Coakley, quien el 13 de febrero publicó un post en X para expresar su abierto apoyo a monseñor Rhoades, esperando que la universidad «corrija su grave error de juicio al contratar a una profesora que se opone abiertamente a la enseñanza católica sobre la sacralidad de la vida, en este caso la protección de los no nacidos».

Palabras claras, que van a juego con la articulada declaración que el obispo de Fort Wayne publicó para pedir a la universidad que retirara el nombramiento. Monseñor Rhoades se tomó la molestia de leer varios artículos de opinión escritos por Ostermann, en los que la profesora no solo promueve el aborto, sino que también ataca al movimiento pro-vida, sosteniendo que este tiene «sus raíces en la supremacía blanca y el racismo» y que está «impregnado» de misoginia. Lástima que las cosas sean más bien al contrario, tanto si hablamos de racismo (véase toda la historia que gira en torno a Margaret Sanger y el movimiento por el control de la natalidad) como si hablamos de misoginia, ya que el aborto enfrenta a las mujeres a su vocación de maternidad. Por cierto, Ostermann incluso se mete con los centros de ayuda al embarazo, a los que define como «sitios de propaganda antiaborto» que engañan a las mujeres, cuando simplemente les ayudan a dar a luz a sus hijos. Además, la profesora ha sostenido que la doctrina católica sobre el «desarrollo humano integral» es favorable al aborto, ya que aumenta la libertad (mal entendida) de las mujeres. Y esta idea es aún más grave porque, como subraya monseñor Rhoades, mistifica una enseñanza central de la Keough School of Global Affairs, es decir, la escuela de Notre Dame donde se encuentra el instituto de estudios asiáticos al frente del cual ha sido nombrada Ostermann. En resumen: así se confunden las mentes.

Y eso no es todo, porque Ostermann también ha trabajado como consultora del Population Council, una organización dedicada a promover el aborto en todo el mundo y que ha estado vinculada a las políticas chinas de control de la natalidad. Teniendo en cuenta todos estos aspectos, el obispo de Fort Wayne afirma acertadamente que «la amplia actividad de apoyo público al derecho al aborto por parte de la profesora Ostermann y sus comentarios denigrantes y provocadores hacia quienes defienden la dignidad de la vida humana desde el momento de la concepción hasta la muerte natural van en contra de un principio fundamental de justicia que es central en la identidad y la misión católica de Notre Dame». Monseñor Rhoades recuerda además que «Notre Dame se ha comprometido, como institución católica, a defender la vida y la dignidad de la persona humana. Afirma la enseñanza de la Iglesia según la cual “la vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción”» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2270).

Por consiguiente, el obispo pide a la universidad que retire el nombramiento de la profesora porque «crea, comprensiblemente, confusión en la opinión pública sobre la fidelidad de Notre Dame a su misión católica». Y recuerda su propio deber como obispo a la luz de la Ex Corde Ecclesiae (1990), la constitución apostólica sobre las universidades católicas, en la que san Juan Pablo II, al comienzo del número 28, escribe: «Los Obispos tienen la particular responsabilidad de promover las Universidades Católicas y, especialmente, de seguirlas y asistirlas en el mantenimiento y fortalecimiento de su identidad católica […]».

El presidente de la Pontificia Academia para la Vida, monseñor Renzo Pegoraro, también se refirió al asunto durante la rueda de prensa de presentación de un seminario internacional sobre asistencia sanitaria. Según informa EWTN News, Pegoraro se pronunció en contra del aborto, pero no entró en el fondo de la controversia. Esta continúa, ya que la universidad ha defendido hasta ahora su decisión.

El caso de Notre Dame confirma la atención que el episcopado estadounidense presta al tema de la defensa de la vida desde la concepción y a otros principios no negociables. Es cierto que no hay unanimidad de opiniones y sensibilidades, pero al mismo tiempo en Estados Unidos hay una sana franqueza que en Europa es generalmente mucho más rara que al otro lado del océano.



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