El tesoro del Reino
¿Habéis entendido todo esto? (Mt 13,51)
En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.
Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
¿Habéis entendido todo esto?».
Ellos le responden:
«Sí».
Él les dijo:
«Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo».
Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.
(San Mateo 13, 47-53)
Jesús concluye las parábolas no solo con imágenes que hay que comprender, sino con una pregunta que interpela directamente la libertad y la responsabilidad de quien escucha. El Reino de Dios no solo hay que conocerlo, sino también acogerlo y dejar que transforme la vida. La sabiduría del discípulo consiste en saber leer la realidad con ojos nuevos, discerniendo lo que viene de Dios y lo que nos aleja de Él. ¿Sientes de verdad lo que escuchas en el Evangelio o lo dejas pasar sin que te toque el corazón? ¿Estás permitiendo que la Palabra se convierta en el criterio de tus decisiones?
