• COVID Y BREXIT

El Reino Unido reabrirá antes que el continente del que salió

La hoja de ruta para la reapertura, anunciada por el primer ministro británico Boris Johnson, parece un sueño cuando se ve desde Italia. La realidad es que, con el debido respeto de quienes vaticinaban catástrofes tras el Brexit, al menos en cuanto a la gestión de la lucha contra la pandemia Covid, el Reino Unido se ha mostrado mucho más preparado que la UE de la que salió.

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El 8 de marzo reabrirán las escuelas. El 29 de marzo reabrirán los gimnasios y las piscinas y se reanudarán los torneos deportivos amateurs. El 12 de abril abrirán sus puertas las tiendas no esenciales, las librerías y los museos, pero también los restaurantes al aire libre por la noche. El 06 de mayo serán regulares las elecciones municipales. El 17 de mayo desaparecerán casi todas las restricciones y será posible reunirse hasta 30 personas, con la reapertura de cines, teatros y estadios, para un máximo de 10.000 personas y ¼ de capacidad. El 21 de junio será la reapertura total, incluidos clubes nocturnos y será la cancelación de todas las restricciones.

No es un sueño, es la realidad, pero no es italiana. Esta es la hoja de ruta que presentó el primer ministro británico Boris Johnson a la Cámara de los Comunes y que definió como la “Estrategia de salida del Covid”, con etapas muy precisas y, aparentemente, irreversibles, salvo desagradables sorpresas pandémicas. Entonces, la tan desbastada Inglaterra que, según los europeístas, después del Brexit debía haberse ido abajo y perdido todo el impulso competitivo, podría volver a la normalidad en menos de cuatro meses, mientras que en gran parte de Europa probablemente se continuará con el “stop and go”, prohibiciones impuestas y levantadas temporalmente, cierres injustificados y frustrantes para millones de ciudadanos. Europa ha fallado una vez más y, después de haber ilusionado a cientos de millones de ciudadanos sobre la rápida salida de la pandemia gracias a las abundantes dosis de vacuna para todos, ha tenido que afrontar la amarga realidad de los incumplimientos contractuales por parte de grupos farmacéuticos fabricantes de vacunas y con la desorganización de Estados como Italia, perpetuamente en busca del virus sin la más mínima estrategia de contraste con una atención domiciliaria eficaz, los medicamentos y la gestión organizada de los servicios públicos.

El primer ministro británico, en cambio, aseguró a los británicos (y a los mercados) que el toque de queda tiene las horas contadas y que la marcha del acercamiento a las libertades fundamentales ha comenzado con convicción. Y no solo gracias a la vacunación masiva, que ya estaría dando frutos considerables con sólo la suministración de la primera dosis de suero. En la base hay un discurso de organización de servicios, de gestión más inteligente de la emergencia sanitaria, no exasperada por un circuito mediático perverso y propenso a dramatizar cualquier noticia sobre el virus, como sucede en nuestro país.

Los británicos han hecho sacrificios, pero también han reclamado con razón poder volver a vivir, algo que los italianos no podrán hacer en mucho tiempo si continúa la nefasta política de cierres preventivos, que no detienen la circulación del virus, pero mata las actividades económicas, reducen la socialización y hacen aún más vulnerables a nivel psicológico a millones de personas.

En Inglaterra, las admisiones hospitalarias de pacientes con Covid están cayendo en picada, con caídas de hasta el 95% y ya se han administrado 18 millones de dosis de vacunas de Pfizer y AstraZeneca. Está claro que, en caso de un nuevo brote del virus, esa hoja de ruta anunciada por Johnson podría sufrir retrocesos. Sin embargo, el enfoque es profundamente diferente al italiano. Allí, no todo se cierra preventivamente para luego perseguir el virus sin ningún beneficio. Hubo cercanía al principio, con una comunicación eficaz y persuasiva y una acción tempestiva, compensando categorías enteras y proporcionando auténticas ayudas.

La economía británica ya está viendo la salida del túnel, tanto es así que las reservas aéreas han crecido más de un 300% y los turistas empiezan a reservar sus vacaciones en el Reino Unido. Han llegado señales reconfortantes de operadores turísticos y agencias con respecto a las reservas. Según las empresas y los operadores turísticos británicos, el efecto fue inmediato, con una primera ola de boletos o paquetes reservados para el verano. Por no hablar de las miles de empresas extranjeras que están empezando a plantearse la posibilidad de trasladar sus actividades a Londres y otras zonas inglesas.

Si Gran Bretaña ha abandonado Europa y ahora reabre antes que los demás, ¿qué significa? Que la estrategia del Viejo Continente en materia de combate a la pandemia ha fracasado. La burocracia, los grandes intereses, la falta de una gobernanza fiable están dañando gravemente la vida de los ciudadanos europeos, que corren el riesgo de tener que lidiar con prohibiciones, penurias de todo tipo y nuevas formas de pobreza a lo largo de 2021. Y los seguidores de “Italexit” se ríen de ello.

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