• EL PERSONAJE

“El dueño del mundo”: Noventa años de George Soros

George Soros ha cumplido noventa años. A continuación les contamos cuántas y cuáles son las inversiones del filántropo liberal que financia a la izquierda americana y europea promoviendo la “justicia justa”, con fiscales a su gusto elegidos en los Estados Unidos y a favor de los “nuevos derechos”, empezando por el aborto, el matrimonio entre homosexuales y el antirracismo militante. ¿Sus enemigos? Trump, por supuesto. Pero también Salvini, Meloni, Orban, Kaczyński...

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En los últimos días, el multimillonario financiero George Soros ha celebrado su noventa cumpleaños. Es un número importante, pero que se hace insignificante ante otro número mayor: los 708 millones de dólares que ha “donado” sólo en Estados Unidos. Éste es el dinero que sus dos fundaciones principales abonaron en el año 2018 (el último año públicamente conocido). Un gran hombre, el gran filántropo y benefactor de la humanidad, de los últimos, de las minorías, de la sociedad abierta.

Este año 2020 el presupuesto de la Open Society Foundations por sí solo es de 1.200 millones de dólares. En una entrevista concedida al periodista italiano Mario Calvo-Platero del periódico Repubblica, el magnate y benévolo “dueño del mundo” ha reiterado sus buenas intenciones, sus propósitos y ha confesado su aversión a los enemigos. En primer lugar, su fuerte compromiso para derrotar a Trump (descrito como el hombre que puede hacer que la propia democracia americana se derrumbe). No es coincidencia que Soros haya gastado tanto dinero en los últimos años con el único propósito de socavar la presidencia de Trump con todo tipo de iniciativas. ¿Ayuda a madres solteras, familias naturales en dificultades, escuelas concertadas? Cero. En cambio, la mayor parte de la financiación ha ido a parar a grupos politizados como Planned Parenthood para la liberalización total del aborto; la Aclu (Asociación para las libertades civiles) que ahora se ha extendido por todo el mundo, los derechos de los LGBTI, etc.  Además de los 708 millones de dólares de Soros destinados a donaciones “caritativas” en EE.UU., también están los millones que dona a su principal herramienta de influencia, la Open Society Foundations, que, como señala Influence Watch, en 2019 fue el segundo grupo de presión federal más grande de todo el país, más grande incluso que los grupos de influencia de las industrias farmacéuticas o manufactureras estadounidenses. Las grandes corporaciones sólo pueden mirar con envidia cuando ven la fortuna que el imperio Soros gasta en los grupos de presión en Washington. En realidad, el grupo de Soros ha triplicado la presión ejercida por los grupos de presión de Amazon, Boeing y Lockheed.

Como su cumpleaños nos recuerda, el mismo Soros no vivirá para siempre. Pero incluso después de su desaparición, las decenas de miles de millones de dólares que ha invertido en sus ideas filantrópicas y las propias inversiones de sus hijos en donaciones politizadas significan que su influencia masiva en la política estadounidense y mundial continuará a largo plazo. Sus objetivos incluyen la “limpieza” de la corrupción en el periodismo, en la industria farmacéutica y en el ámbito jurídico que, según él, deriva de la búsqueda de beneficios. (No está claro por qué la propia búsqueda de beneficios de Soros le ha preservado de la misma enfermedad de la corrupción.)

En total, entre 2000 y 2018 las fundaciones Soros gastaron casi 8.900 millones de dólares y sólo este año gastarán 220 millones de dólares en “justicia racial” en EE.UU. ¿Una lucha por la justicia justa? Hay muchas dudas y sombras. A través de las elecciones de fiscales de distrito locales de 2015 a 2019, Soros gastó al menos 17 millones de dólares para apoyar a sus candidatos favoritos en estados como Pensilvania, Virginia y Arizona, campos de batalla clave para obtener escaños, votos y gobernadores demócratas. Este año en EE.UU. Soros y sus fundaciones gastarán 28 millones, un tercio del total de 74 millones que donarán en todo el mundo, para establecer su “idea de justicia justa”.

Volviendo al tema de sus enemigos acérrimos, o como él los describe, políticos peligrosísimos que ponen en peligro la democracia y la sociedad liberal incluso en Europa, en el año 2020 Soros ha asignado nada menos que 92,9 millones de inversiones filantrópicas (donaciones). Se trata de Viktor Orbán en Hungría y Jaroslaw Kaczyński en Polonia, dos jefes de Estado que durante años han promovido la vida humana, el crecimiento de la población y medidas concretas para las familias naturales, así como la defensa del espíritu y la cultura cristiana nacional y europea. Ahora, sin embargo, su mirada se ha desplazado a Italia: “Mi mayor preocupación es Italia. Un líder antieuropeo muy popular, Matteo Salvini, estaba ganando terreno hasta que sobreestimó su éxito y derribó al Gobierno. Fue un error fatal y ahora su popularidad está en declive, aunque en realidad ha sido reemplazado por Giorgia Meloni de Fratelli d’Italia, que es aún más extremista”. Así que, además de Salvini, del que Soros se “preocupará” hasta su muerte política, ahora es Meloni, pro-vida y pro-familia, orgullosa promotora de las raíces cristianas de su patria, quien está en el centro de los benévolos cuidados del filántropo y “dueño del Mundo”.  Los que estén preocupados por la futura muerte de Soros pueden quedarse tranquilos: el mundo tiene la garantía de que su compromiso continuará, ya que ambos hijos, Alexander y Jonathan, siguen el ejemplo de su padre. No hay nada de lo que preocuparse, como dijo el fundador del “Imperio del Bien”: “No debemos olvidar nunca que la pluralidad de puntos de vista es esencial para las sociedades abiertas”.

Larga vida al benefactor del mundo, larga vida al especulador generoso y magnánimo que, después de hacerse rico con el dinero que nos robó con sus especulaciones, ¡ahora nos compensa como si fuera Robin Hood! Lástima que haya muy poco liberal en su vida y en su idea de la democracia y la sociedad abierta, en la que sólo se conceden derechos a aquellos que se “conforman” a sus ideales (aborto, eutanasia, LGBTI, educación estatal, inmigración incontrolada). ¿Para los disidentes? Sólo las catacumbas...

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