Santa Isabel de Portugal por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

Una novedad impresionante

El vino nuevo se echa en odres nuevos y así las dos cosas se conservan (Mt 9,17)

En aquel tiempo, los discípulos de Juan se acercan a Jesús, preguntándole:
«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?».

Jesús les dijo:
«¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos?

Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán.

Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor.

Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque revientan los odres: se derrama el vino y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos y así las dos cosas se conservan».

(San Mateo 9, 14-17)
 

Jesús revela que su venida inaugura una novedad que no puede encasillarse en los esquemas del Antiguo Testamento ni, mucho menos, en los de las autoridades religiosas de su época. La fe en Jesús no consiste solo en observar prácticas externas, sino en acoger la presencia del Esposo que renueva el corazón y la vida. Para recibir el don de Dios hay que dejarse transformar interiormente, convirtiéndose en «odres nuevos» capaces de custodiar la gracia. ¿Estás dispuesto a dejarte renovar por Cristo o sigues aferrado a tus costumbres? ¿Qué aspectos de tu vida necesitan convertirse en «odres nuevos» para acoger el Evangelio?