San Efrén por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

Una misión concreta

Vosotros sois la luz del mundo (Mt 5,14)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

(San Mateo 5, 13-16)
 

Jesús confía a sus discípulos una misión concreta: dar sabor y luz a la vida de los demás. El cristiano no puede vivir una fe oculta o apagada, sino que está llamado a dar testimonio del bien mediante decisiones concretas, expresadas en palabras y obras. Cuando la fe se vuelve auténtica, ilumina a quienes le rodean y puede conducir a Dios. El Evangelio no se impone por la fuerza, como hacen algunas religiones alejadas del cristianismo, sino que se difunde a través de la luz silenciosa del amor. ¿En qué situaciones corres el riesgo de ocultar aquello en lo que crees? ¿Qué obras concretas pueden hacer visible el bien en tu vida?