Conversión de San Pablo por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

Seguir la Luz

«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres» (Mt 4,19)

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,
camino del mar, al otro lado del Jordán,
Galilea de los gentiles.
El pueblo que habitaba en tinieblas
vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,
una luz les brilló».

Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
«Convertíos,porque está cerca el reino de los cielos».

Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores.

Les dijo:
«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó.

Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

(San Mateo 4, 12-23)
 

Ante la oscuridad de la vida, Jesús trae la luz del Evangelio. Su llamada es inmediata: nos impulsa a abandonar las seguridades y abrazar la misión. Los primeros discípulos muestran que seguir a Cristo significa confianza total y disponibilidad para cambiar de vida. La predicación, la enseñanza y la curación revelan que el Reino ya está cerca de quienes acogen su Palabra. ¿Qué te impide seguir verdaderamente a Jesús? ¿Eres capaz de dejarlo?